Mis cinco… cancelaciones de esta temporada


Hace algún tiempo el territorio cable era seguro. Un lugar donde explotar ideas y productos que en las cadenas en abierto no se podía por ausencia de audiencia. Pero, el crecimiento de este tipo de canales ha hecho que la audiencia preocupe y mucho, y eso provoca que productos de gran calidad se queden en una o dos temporadas al no encontrar los suficientes seguidores. Estos es mi top 5 de cancelaciones de cable de esta temporada.

QUINTO PUESTO

Terriers. FX asesinó uno de sus estrenos antes de salir el piloto. Con una promoción que nos mostraba la típica serie de detectives con dos colegas muy colegas hicieron que poca gente tuviera gana de verla y que mucha de sus espectadores iniciales se encotraran un producto mucho menos simplón de lo que se esperaban. Lo cierto es que sus audiencias nunca fueron buenas y poco pudo hacer el canal… a parte de una buena campaña de promoción.

En internet hubo varios llamamientos de sus fans para salvarla y muchos rezaron porque DirecTv (otrora salvadora de Friday Night Lights y Damages) se ocupara de la serie, pero no consiguieron atraer la atención de un mayor público ni de la crítica, aunque ahora la hayan designado como una de las cancelaciones más tristes de la presente temporada.

CUARTO PUESTO

Caprica. Tras el éxito de público, crítica y universo freak de Galláctica, estrella de combate, SyFy quiso mantener el universo y convertir a uno de sus productos estrellas en saga. El primer intento fue llevarnos al origen del problema, la creación de Cylons. Caprica no es un producto de ciencia ficción al uso, sino que era algo distinto, mucho más adulto y que utilizaba los avances tecnológicos como un elemento más de la trama y no como un mero divertimento.

La serie tiene una ambientación futurista pero con muchos toques de los años 20 estadounidenses, con un toque añadido de trama religiosa (muy al estilo de la que ya se pudo ver en su serie madre) y existencialismo por todos lados. La serie adolecía de cierta falta de ritmo y eso hizo que muchos de sus posibles espectadores dejaran la serie tras los primeros episodios, no ayudó demasiado el parón que hizo la cadena a mitad de temporada para levantar estas audiencias… Una pena porque podía haber sido algo más que un simple serie de ciencia ficción.

TERCER PUESTO

Rubicon. Es sin duda la gran sensación de esta temporada, por muchas razones. La primera temática: Es una serie de espías sin tiros, saltos de azoteas y gadgets supermodernos. El realto se centra en esos analistas que encerrados en un despacho se dedican a descifrar códigos y a elaborar estrategias para comunicarse con los aliados. La segunda que a pesar de sus bajos datos de audiencia (bajos incluso para AMC que nunca ha pedido a sus productos que obtengan grandes datos si son de calidad) y la tercera por su cancelación. La cancelación que ha producido una marea en la blogosfera que la ha elevado al Olimpo de la grandes series.

Para mi, no lo es. Es una gran idea, pero demasiado lenta. De hecho, ya comente que me parecía el paradigma de la falta de ritmo. Lo cierto es que calidad no le falta, que la temática es interesante y que puede llegarte a engancharte tras 9 0 10 episodios… Pero, es normal que una cadena no pueda permitirse que una serie se quede con unos datos paupérrimos a pesar de tener un grupo de seguidores muy fiel (aunque pequeño). Una serie, en mi opinión, debe entretener y Rubicon sólo lo hace tras unas cuantas horas de aburrimiento de manual… A pesar de ello (y sé que muchos críticos la situarían la primera en esta lista) es una triste cancelación por su originalidad y por su potencial.

 

SEGUNDO PUESTO

Stargate Universe. Heredera de la saga de ciencia ficción televisiva más importante (en cuanto a números) de los últimos años. Stargate regresó el año pasado con una apuesta distinta que se deshacía en parte de la aventura de la original (Stargate SG-1) y del costumbrismo de su hermana mayor (Stargate Atlantis) dando un tono más oscuro y más realista, dentro de que es un relato de ciencia ficción, a sus personajes y tramas.

Lo que para mi ha sido el mejor producto de la saga y que podía haber llevado a ésta a un nuevo horizonte, ha decepcionado a muchos de sus seguidores más fieles que querían más de los mismo. Esto ha provocado que tras dos temporadas Sy Fy haya decidido dar carpetazo a esta nueva aventura de Stargate y quedarse por primera vez en muchos años sin una serie de esta saga en su parrilla. Además, ha coincidido con la cancelación de la serie Cáprica, con lo cual su programación ha girado completamente dejando de lado a la ciencia ficción más pura. ¿Volverá Stargate con una cuarta serie o la saga habrá muerto tras tantos años dando guerra? El tiempo lo dirá, esperemos que éste no haya sido su cenit ni su epitafio.

PRIMER PUESTO

Lights out. Si me he decidido a hacer este “ranking” ha sido porque FX ha decidido cancelar esta serie. Hace tiempo definí a Lights Outs como la heredera natural de Friday Night Lights y al final, nos hemos quedado sin las dos. Las audiencias no han acompañado a este relato de un boxeador retirado que decide volver a los rings para recuperar su título y de paso solucionar los problemas económicos que su alto tren de vida le han provocado. La serie recoge el espíritu de los grandes clásicos del boxeo cinematográfico y estira el tiempo para darle más importancia al camino.

Este estiramiento es posible que haya sido el problema por el que las audiencias han decidido no acompañarle. FX es una cadena muy centrada en el público masculino en el que las series con un alto componente de acción (The Shield, Son of Anarchy o Justified)  han triunfado y triunfan entre sus espectadores. Lights Out a pesar de que pueda parecer por su argumento que cumple estas expectativas es más un drama familiar, un drama personal con ciertos toques violentos, pero no al nivel de su predecesoras. Es una lástima porque en otra cadena, con un público menos focalizado, podría haber sido un bombazo.

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Las pieles de Skins


A pesar de su carácter innovador y transgresor  tan alabado por público y crítica, Skins sigue funcionando gracias a una fórmula que Elsley y Brittain pusieron en marcha en la primera temporada de la serie. No hablo de la estructura de capítulos centrados en un personaje (sacada de su predecesora As if… Para que veamos que hasta lo más rupturista tiene antecedentes)

Me refiero a que los personajes de las tres generaciones (o de las cuatro si contamos la americana) han tenido roles comunes en su interrelación grupal. Es cierto, que la importancia de cada papel ha cambiado en las diferentes generaciones. Vamos a hacer un repaso de estos roles:

  • El líder: Si pensamos en un líder en Skins, sin duda, el hombre es Tony. Tony es carismático, arrogante, manipulador y encantador. Es el líder de grupo por antonomasia. En la segunda generación Freddy intenta ocupar su lugar con mucho menos éxito. Lo cierto, es que a pesar de que sus amigos siempre buscan su aprobación (incluso Cook) la trama amorosa acaba por fagocitarle.

En la tercera generación con la toma de poder de las chicas hemos podido ver la primera líder mujer con un Mini sobresaliente a la altura de Tony en manipulación y encanto. De hecho, la trama de Mini es parecida a la que vivió Stonem en sus dos temporadas, pero condensada.

  • El incomprendido entrañable: La memorable escena de Sid masturbándose pillado por su padre por culpa de Tony es una muestra de lo que este rol aporta. Es el más utilizado para sorprendernos con el juego de espejos. Sid acabó por convertirse en uno de los personajes más adorados de la primera generación. En la segunda tanda, sin duda fue Cook.  Ese hooligan insaciable de problemas se convirtió en un enamorado incondicional y en un escudero para su mejor amigo. Pero, en esta ocasión el rol se dobla (hay  más personajes que las otras generaciones) y Katie en su homofobia y su malas argucias para quedarse con Freddie acaba por convertirse en un personaje víctima de sus circunstancias que acaba conquistando al espectador.

En la tercera el rol ha cobrado aún más protagonismo con una Franky de la que todavía sabemos lo justo a pesar de que ya nos han mostrado toda su vida. Las sorpresas no han acabado. Además se  ha visto doblado con un Nick con un papel similar en implicaciones al de Cook: Gilipollas con un gran corazón, supongo que en la segunda parte de su generación esta última parte se acentuará más. (¿Dónde estaría Cook en este análisis si sólo tuviéramos en cuenta su primera temporada?)

  • La chica problemática: Cassie inauguró la cuenta de las femmes fatales con unos cuantos tornillos de menos con su capítulo surrealista centrado en su anorexia y su “Guuuay”.La herencia de la rubia nos dejó a Effy, un personaje complejísimo que vive entre la independencia total y la necesidad de amor y comprensión exagerados. Liv ha sido la última en incorporarse, y deja de lado los problemas mentales para usar una historia más clásica con el padre en la cárcel y una madre poco autoritaria. 

  • El nexo: Es ese miembro del grupo que sin tener demasiado protagonismo se lleva bien con absolutamente todos y que funciona como conciliador. La verdad es que ha sido el rol más estable en la serie. En la primera generación fue Chris, que era el único capaz de incluirse en la trama de cualquiera de sus compañeros sin resultar extraño. J.J., el chico asperger,  se convirtió en el nexo por antonomasia, siempre en busca de mantener unidos a “los tres mosqueteros” a pesar, de que para ello tiene que renuncia a su amor por Effy. En la tercera tanda, el puesto lo ha ocupado Grace. Este rol se resume en le diálogo en el que Rich le dice a su novia que ella es siempre lo que los otros necesitan que sea.
  • El misterioso con traumas familiares:  Este papel fue secundario en la primera generación con una Jal que casi siempre se mostraba reacia a entrar en las dinámicas de grupos y seguía tan fielmente el camino marcado (salvo con Chris). En la segunda Naomi ocupa este lugar, aunque Emily también podría hacerlo dependiendo del análisis. Descubrimos a una chica que ansía la estabilidad ya que su mundo no deja de moverse (una madre pseudo hippie) y que no está dispuesta a perder a la única persona que la hace sentirse normal, Emily. En esta última temporada, el rol lo ha ocupado Matty, siendo más evidente que nunca. El problema ha sido que cuanto más conocíamos al personaje menos nos atraía al contrario que sus antecesores. (¿Problemas en la actuación?)
  • El complemento: Siempre ha habido un personaje necesario para que otro ejerza su papel. A pesar, de que dicho personaje pueda tener más implicaciones o tramas, su principal función es la de que el principal crezca. En la primera generación fue Michelle, tan necesaria para ver al verdadero Tony y su evolución. En la segunda, a pesar de ser un personaje muy interesante, este hueco lo ocupa Emily, ya que sin ella Naomi perdería mucha fuerza. Por primera vez, en la tercera generación este papel lo ocupa un personaje masculino. Rich que funciona, sobre todo al principio, como desahogo cómico, es el matiz de Grace y hace que la chica ideal sea más real. 
  • El personaje curioso y desahogo cómico. Siempre es importante tener este tipo de personaje para rebajar tensiones y mostrar otras facetas de los personajes en su capítulo. Además, suele tener ciertas características, sobre todo sociales, que lo hacen más interesante. En la primera generación, este rol lo comparten Anwar,  el chico musulmán y salido, y su inseparable amigo, Maxxie que además es el primer gay de la serie.

En la segunda, Thomas y Pandora además de ser pareja sentimental lo son de rol. Posiblemente, la pérdida de fuerza de sus personajes con el paso de los capítulos les ha destinado aquí.  Además de desahogos a veces cómicos, sobre todo Pandora, son la chica excéntrica y algo tonta y el inmigrante. En la última generación, Alo que es posiblemente desde Anwar el que mejor ha desarrollado su comicidad representa al chico de campo que ansía vivir como sus compañeros urbanitas.

En conclusión, esta clasificación es un mero análisis en el que intento reflejar como los guionistas han creado una plantilla de grupo para evitar disfuncionalidades, ya sea de manera consciente o inconscientemente… De todas formas, esta clasificación no resta mérito a la constante renovación de la serie y no es un secreto que los guiones Veremos si se cumple tras la sexta temporada.

Crónica de un resurgir anunciado, Skins


Antes de nada, voy a hacer una breve resumen de lo que es Skins. Es una serie creada por Bryan Elsley y Jamie Britain (padre e hijo) sobre adolescentes ambientada en Bristol en la que cada dos años se cambia a sus protagonistas para que siga siendo una serie de adolescentes. Una de sus bazas principales es que cada capítulo está contado desde la perspectiva de uno de sus protagonistas por lo que las historias juegan mucho con las perspectivas. Tras el momento carátula, voy con el análisis de lo que ha sido la quinta temporada.

Hace un año, los fans nos quedábamos con la boca abierta tras un final de temporada y generación totalmente fuera de tono. No era una sopresa agradable. ¿Había tocado techo la serie con sus dos primeras temporadas? Todo parecía indicar que si y que aunque Effy y compañía nos habían dejado unos momentos inolvidables, no habían conseguido llegar al mismo lugar que sus hermanos mayores. Con la segunda generación tenías esa sensación de las malas series teens de… ¿De verdad esto le pasa a unos adolescentes?

Y de repente llegó Franky y su atropellado desembarco en Bristol. Se tomaron su tiempo para presentarnos a los personajes, una temporada entera. Al contrario, que en la segunda generación donde desde el principio nos dieron un esbozo de todos los personajes. Volvieron a jugar con nuestros sentimientos y nos hiceron odiar a Mini en los primeros episodios. Mini, esa chica perfecta enamorada de su perfección que es capaz de destrozar el mundo de los demás para que nada cambie en el suyo y hacer que enamores de ella cuando en el último capítulo mira a Franky a los ojos como implorándole un beso.

Y es que esta ha sido la pareja, no sentimental de momento, de la temporada. Mini que nos ha hecho recordar el amor-odio hacia Tony y Franky que nos ha enamorado siendo única. Las dos han sido el eje del nuevo grupo y las que lo han separado para luego unirlo. La quinta temporada de Skins ha sido de las chicas y han dejado, por primera vez, a los chicos en un segundo plano utilitarista.

Las chicas toman el poder

Si al principio teníamos la guerra fría entre Franky y Mini y las dos lacayas de Mini (Grace y Liv) sin saber que hacer. Al final, nos hemos encontrado con cuatro mujeres con cuatro caracteres muy fuertes y marcados luchando por sus sentimientos. Los chicos en cambio, se han ido difuminando con el paso de los capítulos. Por poner un ejemplo, Nick (que siempre funcionó mejor fuera de pantalla que dentro) ha pasado de ser el novio perfecto, a un cabrón… al acompañante de Alo en las tramas cómicas. La evolución de su hermano, Matty del misterioso caballero al indeciso Casanova ha hecho que le lleguemos a odiar por no entender el motivo de sus decisiones.

Por su parte, Rich ha demostrado ser el personaje masculino con más recorrido siempre acompañado de Alo que ha sido el desahogo cómico perfecto, pero ¿Qué sería de Rich sin Grace? Posiblemente nada. Como personaje en su capítulo solo nos aportó su obsesión con la música y poco más. Lo cual resulta preocupante, que ninguno de los personajes masculinos hayan conseguido ir más allá. Es la primera vez en la historia de la serie que hay una separación tan evidente entre géneros.

La otra nota negativa ha sido la velocidad del relato. Han pasado muchas cosas, eso no es malo. Pero, todas las relaciones se han fraguado demasiado pronto y da la sensación que con los mismos arcos argumentales y un poco más, podrían haber cubierto perfectamente las dos temporadas. Pero, aún así, con la creación artificial del grupo y de relaciones que vienen y van en cuestión de capítulos, nos hemos encontrado de nuevo con adolescentes fuera de toda duda.

En cualquier caso, la serie ha vuelto a apostar por sus grandes elementos de fórmula y con eso es más fácil ganar. El haber empezado con un capítulo de un personaje en concreto y dejar el “Everyone” (todos) para el final es lo que ha hecho que puedan jugar con nuestra empatías sobre los personajes. El miércoles hablaré de la fórmula skins más en concreto.

¿Y al final no hay boda?

¿Y al final no hay boda? Una de las cosas que más han llamado la atención es recurrir al tema de la boda entre dos personajes que tienen 16 años. Lo cierto es que todo ha sido un McGuffin (al final) para llevar a todo el grupo en una misma dirección. Por decirlo de alguna manera, Skins 5 ha sido un Romeo y Julieta en el que el amor entre dos extraños ha servido para que luzcan los secundarios (mejor dicho las secundarias).

En cualquier caso, esta es la crónica de un resurgir anunciado. Supongo que serían muchos los que dudaban de la serie (lo que no es raro después de las dos últimas temporadas) pero, cuando una fórmula funciona hay que confiar en ella y esta fórmula funciona hasta tal punto que el desgaste de la serie es mínimo tras cinco años en antena. Si sus creadores quieren, tendremos skins para rato y si es con estas temporadas… para mucho rato.

La historia de siempre, de momento


Hace unas semanas produjo un estreno que ha pasado bastante desapercibido en nuestra blogosfera: Camelot. La cadena Starz da a luz a un nuevo retoño en forma de serie… y tal como hizo con Spartacus, lo hace basándose en una historia ya contada en innumerables ocasiones: La historia del Rey Arturo (publicitada como verdadera, otra vez).

Los mitos artúricos, que ya son variados en la literatura inglesa y francesa, han dado al cine, y ahora a la televisión, uno de los universos más mutables. Y es que entre un producto, como por ejemplo el Excalibur de John Boorman, el Rey Arturo de Antonie Fuqua, la serie de la BBC, Merlín o la tratada en este post hay tantas variantes que solo tienen en común el nombre de los personajes y alguna de sus características más famosas.

Es posiblemente esta apertura narrativa y creativa (a parte de lo atractivo de la historia del gran rey) lo que  llama tanto la atención sobre este mito, ya que permite muchas más personalizaciones que cualquier otro clásico. Para esta nueva visión/versión, Starz ha recurrido a Michael Hirst (creador de Los Tudor) y a Chris Chibnall (guionista de Doctor Who y showrunner de las dos primeras temporadas de Torchwood)… y ellos han optado por reinventar el mito y darle un aire más realista con ciertos toques mágicos.

La estética se asemeja más al Rey Arturo de Fuqua que al Excalíbur de Boorman, con armaduras entre romanas y nórdicas (más cercanas a estas últimas), con un gran huella del Imperio Romano (no olvidemos que el mito original se desarrolla en el ocaso de su dominio). Lo cierto es que como casi toda los relatos audiovisuales ambientadas en lo artúrico la época es extraña y de difícil encuadre.

De nuevo el origen de un mito

En cuanto al argumento… Nada nuevo. El piloto nos cuenta la muerte de Uther envenenado por la malísima Morgana  y el empeño de Merlín por llevar al trono a un joven Arturo criado por un viejo caballero y su familia. Esto provoca la ira de su hermanastra y su aliado (con sexo de por medio) el Rey Lot y de todos aquellos que no son leales a Uther o no creen que un bastardo pueda ser Rey.

Como veis, una vez más la televisión nos retrotrae al origen del mito (no tan atrás como la edulcorada Merlín) y nos cuenta una vez más, una historia mil veces narrada de mil maneras distintas. Esto me hubiera disgustado bastante de no ser por su predecesora, Spartacus. La primera gran serie de Starz también pecaba de contarnos algo ya narrado hasta la saciedad… ¿La diferencia? El detalle derivado del ritmo de narración, y esta es la esperanza.

Al estar contado en forma de serie, las tramas podrán detallar con más precisión el ascenso de Arturo al poder y sus posteriores vicisitudes en tal cargo. Ya durante los primeros minutos hemos podido ver a alguno de los personajes míticos, sobre todo caballeros, de los relatos artúricos… Eso sí, las presentaciones como tal son pocas para no masacrar el ritmo del piloto y que sea más que un álbum de caras para que la historia comience en el segundo episodio.

¿Y ahora qué?

Como siempre es difícil entrever lo que deparará el futuro de la serie, pero a su favor cuenta con dos buenos guionistas. Hirst se ha ganado su prestigió con la innecesariamente lenta, Los Tudor y Chibnall es un guionista inglés curtido los grandes productos de la BBC, ya sea Doctor Who, Torchwood o la primera temporada de Ley y Orden en su spin-off británico. Veremos si la experiencia en series de época y en relatos de acción respectivamente se combinan para formar una serie memorable o nos quedamos de nuevo con un producto que no haga justicia a los caballeros de la Mesa Redonda. En su contra juega que una historia tantas veces contada carece de elementos sorpresa y por lo tanto, si la evolución es demasiado lenta o no del todo acertada, no tendrá el colchón de un gran final (de temporada o serie) sorprendente que haga que el espectador se quede con buen sabor de boca.

En cualquier caso, si eres amante de este tipo de historias la serie no tiene pinta de que te vaya a decepcionar, eso sí, no te esperes una revolución en ninguno de los sentidos. Además, no hay que desesperanzarse puesto que es normal que el arranque no haya aportado demasiadas novedades, ni haya mostrado un ritmo feroz ya que al tratarse de una serie de cable buscará cimentar el futuro en una primera temporada posiblemente bastante predecible.

En conclusión, a pesar de que el piloto no es ninguna maravilla, la serie, ya sea por temática, por ambientación o por sus predecesores (sus autores o las anteriores producciones del canal) merece una oportunidad… veremos si la aprovecha.

Crematorio, incendiando tópicos


El primer episodio de Crematorio nos ha dejado varias cosas claras desde el principio. La primera es que si eres de los que crees que en España no se puede hacer ficción de calidad, esta no es tu serie. El pasado lunes Canal+ estrenó su tercer producto de sus Originales tras ¿Qué fue de Jorge Sanz? y Oído Canibal (aunque en este caso es más una compra que un original) y lo hizo con el beneplácito de los críticos que elevaron la serie a los altares antes de que tan siquiera empezara a rodarse.

Lo cierto es que es muy esperanzador para la televisión española que los canales de cable empiecen a invertir en este tipo de productos y los resultados son muy prometedores. Crematorio en su piloto solo ha dejado entrever lo que será y en cambio, nos ha sonado muy a Los Soprano o a The Good Wife, siendo estos referentes inmejorables. No me refiero a que se vaya a basar en ninguna de ellas, ni tan siquiera en un parecido entre sus tramas, sino en la realización (todo un mérito), en la manera de contar las cosas y sobre todo en ser capaces de implicarnos con sus personajes. O por lo menos, en el personaje interpretado por José Sancho.

Antes de nada, vamos con el momento carátula: Crematorio nos narra las vivencias de Rubén Bertolomeu, un constructor que vio la oportunidad cuando el levante español aún estaba plagado de naranjos y las playas aún eran transitables. Con el tiempo, se convirtió en un pez gordo, en uno de esos constructores que bajo su manto acojen empresas de todo tipo y cuya profesión es ganar dinero. Los años han pasado y Rubén sigue intentando adaptarse a los nuevos tiempos, mientras sigue buscando encubrir los viejos.

La historia comienza cuando el hermano de Rubén fallece y el crematorio donde debería haber sido llevado es cerrado. La funeraria es intervenida debido a que no quemaba los cadáveres sino que los enterraba en un viejo picadero de caballos. El imperio de Rubén tiembla ya que el dueño de ese crematorio es un viejo secuaz que tiene mucho que esconder.

Un relato sobre la corrupción

A pesar de haberse emitido solo un capítulo hasta el momento, la serie ya ha dejado claro que será un retrato sobre la corrupción y el poder en España. Tal vez, el mayor acierto de los hermanos Cabezudo (guionistas de la serie) y Boraiva (productor) haya sido la elección del tema. Han decidido huir de la ficción escapista propia de país que normalmente poniendo el prisma en lo más cercano desenfoca los problemas más característicos de estos lares.

Durante su cincuenta minutos emitidos (otro gran acierto de la serie) hemos podido ver dos retratos de nuestro país. El primero, el de un país servil con el poderoso, hipócrita y triste de haberse conocido. El otro el de una España que despierta de 40 años de dictadura y que mira al futuro impaciente, con ganas de ser grande. Ninguno de los dos son retratos generales, sino que se inspiran en una situación concreta y compleja, lo que los hace únicos e interesantes.

Lo peor del capítulo tal vez haya sido la falta de ritmo en momentos concretos y la poca definición de la mayor parte de los personajes y las actuaciones, en la mayor parte de los casos, mediocres y sin apenas carisma. Se salvan Pepe Sancho y su madre (en la ficción) que resuelven bien la papeleta. Aunque, lo que si es cierto es que en este tipo de series el ritmo de construcción de los protagonistas y de las tramas suele ser lenta, esto no debería ser una excusa.

¿Y ahora qué?

La primera temporada de la serie, y posiblemente única, estará compuesta de ocho capítulos, y todo parece indicar que se ha dado el pistoletazo de salida a una carrera jurídico-policial a la caza del corrupto, y éste a su vez utilizará sus armas políticas y económicas. Todo parece indicar que será un gran thriller sobre la corrupción urbanística que ser cargará con su transcurrir unos cuantos tópicos. En cualquier caso, si consigue definir más a los personajes y subir el ritmo de sucesos nos encontraremos ante una gran serie y sino ante una película que alargaron demasiado. Esperemos que se cumplan los mejores deseos.

¿Y qué importa como conoció a su mujer?


Aunque pueda parecerlo esto no es una entrada en contra de ‘Cómo conocía a vuestra madre’, ni mucho menos. Empecemos por le principio, la pasada semana la CBS anunció, tras los problemas que está teniendo con ‘Dos hombres y medio’ (su comedia más exitosa), la renovación de ‘Cómo conocí a vuestra madre’ por dos temporadas más. Por lo que la serie tiene asegurada su continuidad hasta el final de la octava temporada.

Antes de nada, vamos con el momento carátula: La serie narra la venturas y desventuras de Ted Mosby, un arquitecto treintañero de la ciudad de Nueva York, para conocer el amor de su vida. También, no cuenta las vivencias de su inseparable grupo de amigos formados por la inamovible pareja compuesta por Marshall y Lily, el cazamujeres llamado Barney y la aspirante a gran periodista y gran amor, a veces, de Ted. Todo esto contado desde la perspectiva de un Ted más adulto, que narra a sus hijos las historias de su juventud, para que entiendan la importancia de como conoció a su madre. 

Puede parecer bajo este argumento que la serie es una comedia más al uso, pero para nada. ‘Cómo conocí a vuestra madre’ es (con Rockefeller Plaza) la sit-com que más se arriesga argumentalmente y de manera estructural. La serie innova capítulo a capítulo contándonos las historias de las maneras más variadas, utilizando el juego de perspectivas, tiempos y lo que se le ponga por delante.

Ahora vayamos con la actualidad. La noticia de la birenovación ha llenado de alegría a sus fans más acérrimos y algunas dudas sobre el final. En los foros son muchos los que se preguntan cuando conocerá a la madre y la serie cobrará sentido. No entiendo esta preocupación. La madre de los niños no es más que un McGuffin para contar una historia mil veces contadas de un forma original e innovadora. ¿Qué importancia tiene la mujer de Ted? Creo que será un gran cierre para la serie pero que aportará poco más a un producto que ha sabido sobreponerse a las comparaciones y a la propia desidia.

Durante la quinta temporada de la serie bajó a niveles muy alarmantes su calidad. La ausencia de una trama horizontal que uniera la temporada dejaron sólo algunas pequeñas tramas en la retina de los espectadores. Parecía que tocaba retirada y eran muchos los que hablaban de la derrota de ‘Cómo conocía a vuestra madre’ a los pies de ‘The Big Bang Theory’.  Hago un inciso aquí para decir que nunca entenderé esta comparación entre una de las comedias más rompedoras de la televisión con una de las más clásicas (aunque de gran nivel) en donde lo único que cambia es que los protas son unos frikis.

En esta sexta temporada la serie ha resurgido de sus cenizas y ha vuelto a volar a un gran nivel. El fichaje de Jennifer Morrison (Cameron en ‘House’) ha supuesto un soplo de aire fresco. No sólo por lo que supone tener un personaje nuevo que explotar, sino que ha orientado a Ted que en la última temporada parecía más un acompañante de las andanzas de sus co-protagonistas, cuando debería ser al contrario.

De la sucesora de Friends al estilo propio

La quinta temporada debería servir para aquellos que pedían más protagonismo de Barney (o de Nathan es ‘Misfits’ por poner un ejemplo) que los secundarios que funcionan como alivios o exageradores nunca pueden tener todo el peso de un producto, ya que es su dimensión más exagerada donde reside su gracia y al conocerlos más ésta se diluye. Los responsables de la serie, Thomas y Bays, han sabido llevar de nuevo a Barney al contrapunto. Lo han hecho sin hacer borrón y cuenta nueva, sino que se han aprovechado de que ahora sabemos de sus sentimientos para hacerle gracioso en sus contradicciones.

En cualquier caso es una gran noticia para una serie que tuvo que levantar la gran losa de ser “la sucesora de ‘Friends'”. Pesos más livianos han derribado otros productos y se han hundido, en cambio ‘Cómo conocí a vuestra madre’ se ha creado un estilo propio, un público que a pesar de sus bajones no la abandonan y al final ha conseguido algo muy parecido que los chicos de Central Perk… Que cuando vemos uno de sus capítulos no sintamos uno más del grupo recordando sus idas y venidas…

¿Y quién será la madre de Ted? ¡Qué más da! Si cuando llegué habremos disfrutado de por lo menos ocho temporadas de una comedia que no se conformo con ser de situación. 

Crónica de los TP y los premios en general


El pasado lunes se celebraron en el Teatro del Canal en Madrid los premios TP de Oro, que son esos premios que organiza la revista TP, de la que hasta el lunes desconocía su continuidad. Dichos premios son otorgados por los lectores de la revista y por lo tanto celebran la popularidad del personaje/programa y no la calidad del producto o del trabajo de los profesionales. Ambas formas de evaluar no son exclusivas y pueden coincidir, pero también puede que no lo hagan. No voy a dar el listado de premiados. Os lo dejo en este enlace.

Como podéis observar, las categorías de los premios son raras, pero que muy raras. Empezando que para variedades (en cuanto a productos) hay dos premios: “Mejor magacín” y “Mejor programa de espectáculos y entretenimiento”. Si de por sí la palabra magacín puede englobar dispares tipos de programas, el título mejor programa de espectáculos y entretenimiento no se queda atrás. En estos premios son las cadenas las que distribuyen sus productos en las distintas categorías y después los lectores votan. Esta explicación sirva para entender porque  Sé lo que hicisteis no compite con el resto de programas de humor.

Las categorías son un medio camino. Y es que los TP son medio premios. No se atreven a ser los EMMYS españoles (o algo así) ya que les faltarían nominaciones por un tubo y mucha categoría y organización. El hecho de que toda la ficción se englobe en una misma sección (lo habitual es discernir entre comedia y drama), los presentadores y actores no se distingan por género (profesional) o sexo, y que la mejor información deportiva nomine a actos concretos y no al mejor programa deportivo habitual… ¿Qué quiere que les diga? Desacredita bastante.

Aún así, los TP siguen siendo de los premios más importantes de la televisión patria, no por buenos, sino porque el resto no tienen ningún tipo de valor y eso es algo en lo que hay que reflexionar. La creación de unos premios siempre es algo artificial, forzado y el prestigio al principio es supuesto. Es cierto, que con una mejor distribución por categorías, nominaciones más lógicas y demás, todo gana en calidad y respetabilidad. La solución: Reformar los premios de la Academia de Televisión y convertirlo en unos Goya catódicos. ¿Lo van a hacer? No lo creo, pero por proponer que no quede.

La gala en si, fue… una gala. Con esto quiero decir, ya lo he mencionado en otras ocasiones, que una entrega de premios no podemos esperar un late-night tremendamente divertido, porque el acto central (el de galardonar) es repetitivo y aburrido, pero se puede hacer bien (los Goyas de Buenafuente) o mal (los TP). ¿Dónde radica la diferencia? Como casi siempre en el guión.

Si entre premio y premio se mete algo que te haga sonreír, y si eso ya reirte, la noche se hace más llevadera. Patrica Conde tuvo que defender un texto que adolecía de falta de preparación (o eso parecía y no será porque la presentadora no está acostumbrada a solucionar imprevistos) y caía una y otra vez en los tópicos. Los presentadores de los premios parecían perdidos y en alguno se perdió (Flo a la hora de entregar el TP a Sé lo que hicisteis). Lo cierto que poco hubo que reseñar: Muchos agradecimiento, mucha improvisación y más ganas de celebrar que de presenciar en general.

Otro elemento negativo fue que los premiados desaparecían de la sala (en ocasiones decenas de personas al ganar un programa o serie) y se les llevaba a la “sala de prensa” en otros lugares llamada bar con photo-call montado en una pared. Eso es un error grandísimo ya que los últimos premios contaban con un público compuesto de curiosos enamorados de los famosos que le rodeaban y perdedores de la noche aplaudiendo a desgana.

Por otro lado, es impensable que una gala donde se reconoce el trabajo de los equipos que trabajan tras las cámaras, además de el de presentadores y actores, se haga una distinción de trato tan enorme entre ambos. Los “don nadies” esperan fueran a que se abran las puertas, a pesar de muchos de ellos estar nominados, mientras que los famosos pasan por el photo-call sin esperas y van a la sala VIP. Esto que en otros actos sería hasta entendible, en una fiesta de la televisión debería estar más atenuado. No digo con esto que los no-famosos hagan posados para los fotógrafos… Simplemente no interesan. Pero, lo cierto es que un poco más de cortesía y organización no hubiera estado de más.

Es curioso (ahora viene lo de otros premios) que alguna vez cuando he cubierto los Micrófonos de Oro me he sentido indignado. Sobre todo, porque en unos galardones donde se festeja el mundo de la comunicación, es uno de los sitios donde los jefes de prensa más complicado ponen el trabajo a sus compañeros. Ya saben lo que dicen: en casa del herrero, cuchara de palo y en la del productor de televisión, proyector de cine.

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