Los reyes sin trono


Hace unos meses Comcast compró el conglomerado NBC Universal… y lo cierto que la cadena del pavo real ha hecho las cosas mal, pero no es menos cierto que La NBC es una cadena que se puede preciar de haber tenido algunas de las mejores series de la edad de oro de la televisión, de hecho, posiblemente sea la network con más series míticas en su haber… y también, con muchas que pudieron serlo y no les dejaron. Y no, no voy a hablar de ‘Studio 60’, terminaré por hacerlo, pero mientras os dejo el aperitivo de este post realizado por Patricia en su blog, al que poco hay que añadir. A la serie que me refiero es ‘Kings’.

‘Kings’ es una serie rara, rara, rara… e interesante (también repetido tres veces).  La serie está ambientada en el reino ficticio de Gilboa que está en una guerra perpetua o una paz tensa con sus vecinos. El reino está gobernado por Silas, un amado gobernante por el pueblo, pero que con los años se ha convertido en un tirano por el afán de continuar en el poder. Silas es un profundo creyente en una deidad monoteísta (muy al estilo cristiano). Además de creyente cree que se comunica con su dios y que este le responde mediante profecías, castigos y premios.

La serie utiliza con maestría las profecías, algunas de ellas verdaderamente emocionantes y rodadas con mucha clase. Como intermediario tiene al Reverendo Samuels que verá como su protegido durante todos estos años pierde el favor de su deidad, para otorgárselo a un joven Capitán Shepard que encarna todas las virtudes del buen gobernante… Entre ellas, la lealtad a su rey, el no querer gobernar y ser siempre fiel a sus principios. O lo que es lo mismo, el caballero de brillante armadura, que tendrá que debatirse entre sus ideales y las necesidades de un pueblo cada vez más oprimido. Además, por medio se cruzará un amor, la hija del rey, que le pondrá todavía más difícil la toma de decisiones.

Modernizando la biblia

La trama principal de la serie es muy parecida a la de ‘Sons of Anarchy’ durante sus dos primeras temporadas, diferenciándose mucho en el género. En ambas el protagonista es el elegido para llevar a su pueblo (club) a los buenos cauces, al origen donde todo era casi perfecto. En ambas, el malo no es malo porque sí, sino que nos muestran los motivos de su degeneración y aún podemos apreciar los restos de su carisma. Si ‘Sons of Anarchy’ es Hamlet modernizado, Kings es la biblia tercermilineria… Concretamente dicen que el libro de los reyes… pero mi ignorancia sobre las sagradas escrituras me impide confirmarlo.

La serie se inicia en plena guerra, cuando las tropas de Gilboa están siendo masacradas por la artillería enemiga. Los tanques Goliath amenazan con acabar con las débiles líneas de defensa. Cuando casi por error, siguiendo sus impulsos David Sheppard se encuentra en frente de uno de estos tanques y con un poco de habilidad y un mucho de suerte, destruye el tanque con una granada. La imagen del soldado haciendo explotar el gigante de metal da la vuelta al mundo y David se convierte un héroe y en consejero del rey. Nada extraño, de no ser porque las profecías empiezan a indicarle al reverendo que el joven militar debe ocupar el trono.

A partir de aquí, la trama empieza a girar alrededor de las intrigas de poder, las traiciones, las predicciones, bien aderezadas con flashbacks y con historias clásicas modernizadas a golpe de medios de comunicación e internet. Paparrazzi, fiestas de recaudación de fondos, se entremezclan con revueltas, muertes y viejos reyes encerrados en lo profundo de una mazmorra secreta. En definitiva, las historias que nos han contado siempre, traídas a hoy… en unos reinos que recuerdan al oriente medio.

‘Kings’ duró trece capítulos y no fue renovada tras unos discretos datos y los altos niveles de producción. Una cancelación que nos dejó por medio una serie llena de intensidad, épica y originalidad a punta pala. Si hubiera sido emitida por un canal de cable, posiblemente estaríamos hablando de una de las series más importantes de la segunda mitad de la década… pero no pudo ser. Para más señas, su creador es Michael Green que es guionista de diversos cómics de DC, de la próxima película de ‘Green Latern’ y de series como ‘Smallville’, ‘Heroes’, ‘Everwood’ o de mi adorada, de la que os hablaré otro día en esta sección, ‘Jack y Bobby’. En definitiva, si eres amante de las intrigas políticas con buenas dosis de épica esta es tu serie. Eso sí, debo advertir que las tramas no se cierran al final de temporada por lo que si la empezais puede que os quedeis con ganas de más.

P.D. Pensaba hablar de Crematorio en esta entrada, pero lo haré el lunes que viene con más tiempo para preparar el texto.

La inmortalidad no mola tanto


Esta semana me ha dado por los procemientales policiacos y hoy también voy a hablar de uno, pero en este caso de uno que fue cancelado por sus bajas audiencias a pesar de sus posibilidades: New Amsterdam. En 2008 Fox estrenó una serie protagonizada Nikolaj Coster-Waldau basada en las peripecias de un inspector de homicidios que es inmortal.

Esta sinopsis un tanto apresurada puede sonar a marcianada, pero la serie es un clásico procedimental basado en un carismático protagonista. John Amsterdam (el personaje interpretado por Coster Waldau) es un antiguo militar en la época del Far West que durante un asalto a un poblado índigena intenta detener la masacre y es herido por sus compañeros. Cae inconsciente en el campo de batalla y es rescatado por los indios que llaman a los espiritus para salvar a su protector. Este hechizo convierte John en inmortal. Eso sí, los indios que son muy majos, ponen una cláusula: Lo será hasta que encuentre a su amor verdadero. En dicho momento, Amsterdam empezará a envejecer.

No quiero destripar mucho de la historia, que ya lo he hecho bastante, pero el personaje es uno de los mejor construidos de la reciente historia de la televisión americana y la trama romántica, a pesar de ser un clásico o tal vez por ello, funciona a la perfección. En el piloto, Amsterdam persiguiendo a un sospechoso recibe un balazo, para su sorpresa la herida no sólo no se cierra sino que además sufre un infarto. Lo sabe. Su amor verdadero estaba en ese anden de metro donde fue herido.

Primero emprende la búsqueda apoyado en su hijo Omar, que por supuesto es más mayor que él, y una vez encontrada la que cree culpable de su daño y de su felicidad por poder envejecer intenta conquistarla y hacer que la relación funcione a pesar de los 180 años de diferencia de edad que les separa.

Inspiración clásica

New Amsterdam bebe de las narraciones del siglo XIX sobre estos temas, ya sea Drácula o el Retrato de Dorian Grey, la serie no afronta la inmortalidad sino como una maldición en la que año tras año debes superar el ver a tus seres queridos crecer, envejecer y morir mientras él permanece impertérrito. Además, la serie retrata el continuo cambio de profesión y nombre al que el protagonista ha tenido que realizar para sobrevivir y no ser detectado como el freak que es.

Esta inspiración clásica le da a la serie un tono oscuro, nostálgico y romántico (en el sentido más clásico de la palabra) muy lejos de los actuales relatos audiovisuales (Crépusculo y sucedáneos) y que aporta un contrapunto dramático muy interesante.

La serie tuvo un paso fugaz por la temporada media americana (desde febrero a mayo) en la que fue una de las grandes apuestas de FOX, que llegó a poner dos capítulos en la semana de estreno para potenciar dicho producto. Los datos la pusieron en duda desde el principio con menos de diez millones de espectadores desde el piloto. La network la colocó en los difíciles lunes y a pesar de que la pérdida de audiencia no fue alarmante, la serie no cumplió con las expectativas de la cadena.

Terminó en su octavo capítulo con cerca de siete millones de espectadores, pero el pequeño repunte dado en sus últimas emisiones llegó tarde. Aún así los responsables de la serie le dieron un final digno y queda en nuestras serietecas como una miniserie involuntaria que cuenta una historia que podía haber sido muy grande y con una gran importancia. Siempre me preguntaré lo que podía haber sido esta serie de haber contado con el respaldo que otras, como Dollhouse, si tuvieron para dejarla evolucionar o simplemente hubiera funcionado en las audiencias.

La estructura de los episodios se monta alrededor del caso de turno y con grandes dosis de la trama horizontal. Esta historia se basa en dos ejes: Su conquista del amor verdadero y de la mortalidad, amen de los problemas personales propios de tener varias decenas de descendientes y en particular de su hijo Omar, uno de los mejores personajes de la serie, y los flashback donde relatan las vivencias pasadas que han convertido a John en la persona que es.

El principal problema de la serie son los casos autoconclusivos que son bastante anodinos y no están a la altura de la trama horizontal. Si los responsables del proyecto hubieran cuidado más este aspecto podríamos estar hablando de uno de los policíacos más originales de la actualidad… pero como no fue así, siempre nos quedaremos con ¡Lo que pudo ser! Una serie recomendable para darse un pequeño atracón y disfrutar de los terrores de la inmortalidad.

P.D. El título se debe al nombre original de la ciudad de Nueva York, Nueva Amsterdam, de la época en la que el protagonista era mortal.

Cero en gravedad, diez en emoción


Hoy, un nuevo capítulo en Catálogo para novatos, en este caso uno que no tiene fecha de cierre porque tristemente seguiremos teniendo joyas canceladas antes de tiempo. Esas en las que siempre te preguntas lo que pudo ser. Studios 60 de la vida.

Para inaugurarla no he elegido, Studio 60, para mi la más representativa de este caso, pero pronto tendrá su capítulo en escritoconK. En su lugar, hoy hablaré de Defying Gravity (Gravedad Cero en España) y sé que me voy a llevar algunas críticas por esta elección. Esta serie escrita por James D. Parriot, uno de los guionistas más veteranos de la televisión actual que inició su carrera a mediados de los 70 con guiones de productos míticos como ‘El hombre de los seis millones de dolares’, ‘El hombre invisible’ y ‘La mujer biónica’ (la original). En los últimos años destaca su participación en Son of Anarchy,  Anatomía de Grey o  Covers Affairs.

Parriot nunca ha tenido demasiada suerte con las series creadas por él, pero a pesar de ello ha cosechado una carrera admirable y variada. La misma que acabó con, para mi su mejor producto, Gravedad Cero. Y es que haber sido parte importante en el desarrollo de la por entonces rompedora Anatomia de Grey hicieron que la cadena expulsarán a buena parte del público potencial de la seria con su manera de promocionarla: “Anatomia de Grey en el espacio”… No sé cuantas veces he leído esta definición.

Ni Grey, ni Perdidos, Gattaca.

Dicha frase promocional no es del todo falsa, pero si que está alejada de la realidad. No es una serie de ciencia ficción para chicas, como se puede presuponer por la coletilla venta. Es ciencia ficción con un alto contenido sentimental muy en la línea de películas como Gattaca, por poner un ejemplo. Este intento de la ABC por conseguir aunar el público masculino más lost con las chicas más llorona de la Grey hizo que ambos huyeran y solo un puñado de valientes disfrutaran de un producto, por lo menos, distinto y arriesgado.

Gravedad Cero narra la vida de la tripulación de una expedición espacial en 2052 que tiene por misión recorrer el sistema solar y hacer paradas en seis de sus planetas. Esta trama no se limita sólo al día a día estelar sino que a través de una peculiar narración en dos tiempos nos cuentan la lucha de los actuales astronautas  por participar en la expedición Antares. Esta doble trama se articula a través de los recuerdos y relaciones entre pasado y presente, que a veces son demasiado forzadas. A esto se le une las declaraciones a cámara de los tripulantes, que se van haciendo menos comunes según avanza la serie. Estas declaraciones están justificadas como parte de la documentación de misión que tienen que llevar a cabo la tripulación.

Sea como sea el intricado sistema de relato funciona y crea situaciones, tanto en el pasado como en el presente, muy emotivas. Aquí, debo aclarar que para mi esto es una virtud si buscáis un Stargate o una Gallactica esta no es vuestra serie. Aunque, puede que al final os guste, ya que no todo son emociones y relaciones, aunque importan y mucho.

Los personajes, a pesar de que la serie les carga de gran peso, no son especialmente excéntricos u originales, pero ni mucho menos son planos. Ese es otra gran virtud de la serie, no necesita de superhéroes a lo mentalista, ni de misteriosos pasados para interesar. Desde el principio, presentan a sus personajes tal y como son, aunque el paso de los episodios los hacen más complejos. En este aspecto, Maddux Donner es el rey, protagonista de esta serie coral, haciendo de astronauta atormentado por en el pasado haber abandonado a su novia y a un amigo en la superficie de Marte.

Otro sanbenito que se le colgó a la serie fue el de sucesora de Perdidos y eso que la serie de Lindelof y compañía no había terminado todavía. Esta comparación y ya van dos acabó por enterrar la serie al presentarse antes unos fans ávidos de juegos de cliffhangers, una serie mucho menos marketiniana (si es que este adjetivo existe).

El gran misterio

Esta última coletilla se debía a la trama horizontal, (para de leer si no quieres un pedazo spoiler como una serie) en la que un extraño ente en busca de reunirse con sus “familiares” conseguía que los responsables de la misión, montase por segunda vez esta extraña misión. La primera fue en la que Maddox perdía a su querido amor.  Cuando digo ente no me refiero a un Alf de la vida (¡¡que mono era Alf!!) sino a un ser no-humanoide que se comunica a través de sueños y predicciones.

Gravedad Cero es esa serie que pudo habernos dado míticos de ciencia ficción y que se quedó en 13 capítulos enterrados bajo una promoción defectuosa y mal dirigida. Al contrario, que Flasfoward y The Event, Gravedad Cero era algo más que un armazón bonito y aunque no creo que se pudiera considerar sustituta de Lost en los exigentes corazones de sus groupies, si merecía mejor suerte. Pero, nos deja una temporada para el recuerdo. Menos es nada.

ÑBO (I): ¿Por qué desperdiciaron a Jorge Sanz?


Inicio este especial titulado ÑBO (para los menos duchos en materia televisiva es una alusión a la HBO, la cadena de cable americana que ha sido la insignia de la ficción de calidad durante muchos años) justo después de ver los seis capítulos de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ de carrerilla y sin casi tiempo para dejar de disfrutar. Y es que no es ningún secreto, a pesar de nuestro anti-chauvinismo, que la ficción televisiva en España ha dado varios pasos de gigante en los últimos años.

En gran parte, gracias a series como ‘El Internado’ o ‘Águila Roja’ que a pesar de sus taras han abierto las temáticas y nos han predispuesto a un modelo mucho más sostenible y cercano al espectador. El último gran paso, ha sido que las televisiones de pago iniciaran sus primeros proyectos de ficción y los dos primeras producciones han sido ‘Todas las mujeres’ de TNT (de la que hablaré otro día) y la citada ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’

¿Qué fue de Jorge Sanz?

¿De que va la serie? Pues otra cosa no, pero aquí en España, somos muy explícitos con los títulos…y la serie va de la vida de Jorge Sanz ahora que ya no es una prima donna en el panorama interpretativo de nuestro país. Aunque, no es una serie documental, ya que mezclan realidad con ficción. De hecho, la única realidad verificable que podemos vislumbrar es que el protagonista se llama Jorge Sanz y que es actor al igual que su personaje. El resto entra en el juego de luces e ilusiones que supone esta serie, en la que acabas preguntándote cuanto de verdad y cuanto de ficción han incluido. De hecho, tras ver la presentación de los Goya de este año y el capítulo dedicado a ellos esta barrera se difumina más… ¡Qué ridículo de Sanz en ambos! Tal vez, más en la realidad.

 

David Trueba, director y guionista de la serie, la define como “una muñeca rusa” en la que la primera es el propio Jorge Sanz, después aparece todo el universo del cine español y por último sus propias experiencias. Esto crea una sensación de realismo constante y un fantástico relato de metacine. La técnica no es nueva, la utilizan grandes series de prestigio como Extras, Entourage (El Séquito) o Curb Your Enthusiasm (El show de Larry David), pero sorprendentemente en esta serie está aplicada con maestría… y digo soprendentemente, porque en España tenemos un miedo al ridículo atroz y a la autoparodia que ha hecho fracasar a formatos como el Saturday Night Live y que impide que las visitas de los famosos a los platós sean, en su mayoría, más que testimoniales. Este es uno de los mayores logros de la serie: Hacer que personajes públicos se rían de si mismos e interpreten un papel que no les favorece en demasía. Mención especial a los fantásticos Antonio Resines y Santiago Segura.

Durante, el relato veremos a un Jorge Sanz acabado acompañado por su agente, Amadeo Gabarrón (interpretado por Eduardo Antuña) un vendedor de quesos despedido de su empresa a los 40 y tantos y que como tiene experiencia vendiendo quesos… “ahora vende a Jorge Sanz”. Un personaje de lo más peculiar que aportará el punto cómico más clásico con sus impagables meteduras de pata al buscarle trabajo a su amigo. Un Sancho Panza ejemplar.

Pero, no nos engañemos, la serie es un vehículo para el lucimiento de Jorge Sanz y vaya si lo logra, tanto que ha servido para colocarle de nuevo en el panorama audiovisual. Viendo la serie y su interpretación me pregunto: ¿Por qué desperdiciaron a Jorge Sanz?… y me dirán que no es buen actor, que la dicción… pues oiga, se le entiende todo. Es posible, que el pasarlo mal y perder su halo de estrella le hayan convertido en un gran actor o que ya lo fuera… Eso nunca lo sabremos.

No sólo es una comedia

En sí, la serie la venden como una comedia, pero no es una Aída o una 7 vidas. No busca el gag sino que las risas vienen a través de situaciones, a veces un tanto surrealistas y otras de lo más cotidianas. En sus seis episodios se abordan desde los temas más existenciales como el amor o el destino y los más mundanos. Algunos, de los mejores momentos de la serie los proporciona las conversaciones padre-hijo (el hijo de Jorge en la serie, es su hijo de verdad) en las que a pesar de que el niño aún está muy verde, Jorge es capaz de sacar desde su niño interior hasta el ser más ruin y miserable que lleva dentro.

Otro elemento que llama la atención son los diversos leimotiv que establece la serie como elemento estructurador. Sobre todo en los inicios de los capítulos hay una rutina clara que crea complicidad con el espectador: Fragmento de una película de Jorge Sanz, que el actor está recordando en un sueño, o más bien en una pesadilla, y él se despierta en sitios de los más diversos. Después, primer plano de Sanz, ya sea afeitándose o recibiendo un masaje, sobre el que se sobreponen los títulos de crédito. Puede parecer una tontería, pero al igual que a las extrañas muertes de ‘A dos metros bajo tierra’ se le acaba cogiendo el gustillo y haciéndose una rutina indispensable.

Por último, destacar que a pesar de que es una comedia, bastante divertida y acertada, ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ es mucho más y que como las grandes comedias aporta mucha verdad a sus personajes convirtiéndose más en una dramedia (no se entienda como una serie familiar, porque no lo es) en las que se viven momentos muy emocionantes y otros en los que la risa es obligada. Seis episodios que rondan entre los 30 y los 40 minutos de lo más recomendables.

Así, terminamos el primer repaso de la primera serie ÑBO pertenciente a Canal+ Originales (acertadísimo nombre) y que esperemos que tenga continuidad con una segunda temporada. Por el momento, en breve disfrutaremos, o eso espero, del segundo producto de Canal+ Originales, ‘Crematorio’, basada en una novela homónima. Para terminar, os dejo con el making off de la serie de David Trueba.

I Love Canadá (I)


Dentro de la ficción televisiva, se suele hablar de dos grandes potencias: Estados Unidos e Inglaterra. Cuando te adentras un poquillo más en este mundillo te empiezan a hablar de España, de Alemania y de Francia… pero en ambos casos, se suelen olvidar de Canadá. Por ello, hoy quiero hacer un repaso por las producciones del país de la hoja de arce que más disfruto y así, desmentir que la máxima representante de la ficción canadiense sea Robin Scherbatsky. Por ello, publicaré tres entregas que tratarán de seis series distintas. Las elegidas para inaugurar este repaso son:

Instant Star

Cuando Hannah Montana se hizo famosa, o I-Carly recogió el testigo sólo estaban imitando a esta serie canadiense nacida en 2004. Tras el éxito de diversos concursos a lo O.T. o Factor X, CTV decidió que era  hora de dar un paso más allá en este tipo de entretenimiento y lo que aquí se hubiera convertido (y de hecho sucedió) en OT, la película… allí lo hizo en una serie teen. Es importante resaltar este componente, porque Instant Star es una serie teen que sin sus canciones sería de lo más convencional y cargada de tópicos. La música y su ambientación en el mundillo del pentagrama es lo que la hacen distinta a otra series sobre adolescentes. Aunque esto parezca una crítica, no lo es, porque lo importante, al fin y al cabo, es que es distinta.

Su protagonista, Jude Harrison (Alexz Jonshon), es una joven de 16 años cuando le llega el éxito inesperado tras ganar un concurso de jóvenes talentos. El premio: Grabar un disco y firmar un contrato con una prestigiosa discográfica. La primera temporada se inicia con la victoria de Jude en el concurso como una Rosa de España cualquiera y los cambios que esto supone en su vida, para a partir de la segunda temporada centrarse más en la carrera musical de una estrella del rock.

El rock-pop es el canalizador, muchas veces provocador y solucionador de los distintos conflictos, pero la serie no se olvida en ningún momento de la edad de los protagonistas y y trata temas como el amor, la relaciones familiares, la amistad y como no, tiene una gran tensión sexual (a veces resuelta y a veces no) como epicentro. Tommy Quincy (Tommy Q. para sus fans más enfervorecidas) es el gran amor de Jude, pero la diferencia de edad y el extraño carácter de este ex-back street boy (bueno, de un grupo del estilo) hacen de la realción algo imposible. Esto provocará que otros chicos pasen por la vida de la joven cantante, pero siempre bajo la estrecha mirada de nuestro Nick Carter particular.

Es el carácter paródico de la serie lo que la hace tan interesante. Sus personajes son tremendamente reconocibles: El ex-Backstreetboy que es incapaz de lavar la cara de su carrera musica (en este caso a pesar de tener un gran talento), una cantante pop que entre disco y disco va dando bandazos en su vida (¿Alguién dijo Britney?), la artista punkie que intenta encajar en el sistema y acaba volviéndose loca en él (se me ocurren diversos ejemplos no necesariamente punkies). Esto unido a las tramas a veces disparatadas que envuelven a la discográfica y sus trabajadores hacen que sientas ese estress, glamour y porqué no, amor a la música.

Otro gran elemento a su favor es su duración: Unos 20 minutos por episodio en temporadas de trece capítulos y su tono, que podríamos definir como una dramedia. Eso sí, una dramedia que rebosa glúcosa por cada frame, lo que no es necesariamente malo.  Sus capítulos son directos, emocionantes y con canciones originales y versiones de temas a veces conocidos y otras no tanto. Estos temas no siempre se quedan en el estilo más afrutado de la composición músical sino que exploran muchos otros estilos de música.

El desarrollo de la serie, en muchos momentos, es similar a otra más conocida: Entourage (El séquito). Jude es una gran estrella, cae en desgracia, vuelve a subir, vuelve a bajar…

En España, Instant Star ha sufrido la emisión discontiúa a través de Neox.

Being Erica

Being Erica es una serie de la CBC que se estrenó en Enero de 2009. Se trata de un drama (tirando a dramedia) que habla sobre los “viajes en el tiempo”… En seguida explicaré las comillas. Erica Strange (Un apellido al nivel de los Serrano) era una joven aspirante a escritora de ficción cuando tras un accidente tiene que ir al hospital. Allí, se encuentra con un particular médico: El Doctor Tom. Un psicólogo que le propone una particular terapia: (atentos que va la explicación a las comillas) Viajar a momentos de su pasado para solucionar sus traumas y así poder mejorar su vida a la deriva.

En esta ocasión, los guionistas basaron la serie en romper las reglas típicas, ya saben eso de:  ¡Puedes viajar al pasado pero ten cuidado no cambies nada! ¿Y para qué voy?… En Being Erica puede cambiar cada suceso y hacer lo que ella cree en este momento de su vida que debería haber hecho. Imaginate poder volver a aquella discusión con esa pareja que quisiste tanto y poder abordarla desde la experiencia que tienes ahora o evitar dormirte el día de selectividad y no perder un verano estudiando… ¿Cómo sería tu vida ahora si pudieras solucionar todas tus malas decisiones?… O casi todas, ya que el Doctor Tom le impide solucionar ciertos puntos inamovibles de su vida (por ejemplo, la muerte de su hermano) ya que esto supondría pagar un precio similar. Como véis como todo buen relato sobre viajes en el tiempo tiene las reglas bien claras desde el principio.

Otro aliciente es la mezcla de géneros… ya que esta unión entre ciencia ficción (por llamarlo de alguna forma) y el costumbrismo de la vida de Erica hace que podamos profundizar en un personaje que sin grandes aspavientos se hace tremendamente interesante. Tal vez, no sea un asesino en serie que mata malos, ni un mafioso con problemas de ansiedad o un entrenador en un pueblo obsesionado con tu deporte… y eso es lo que la hace tan mágica… Erica es una de nosotros. Ha vivido lo mismo que todos nosotros: Desengaños, amores, amistades rotas, esa vez que no reaccionaste por una milésima de segundo… Y volver a esos errores hace que te preguntes lo que tú harías en su caso.

Los capítulos, de 42 minutos cada uno, son autoconclusivos y suelen centrarse en un suceso del pasado de la protagonista… aunque todos ellos suelen estar relacionados con una trama horizontal que se extiende por los trece capítulos de la temporada. Poco a poco la serie va desvalando los secretos de la misteriosa terapia y haciendo que el interés suba cada vez más.

 

El éxito de la serie ha sido tal, que tras tres temporadas en Canadá (y en cable Estadounidense),  se ha emitido en trece países (en España a través de Paramount Comedy y TV3) y además, en Reino Unido se está trabajando en un remake, You Again,  que estaría ambientado en Glasgow y seguramente será para el canal E4 perteneciente a Channel 4 que emite la serie original.

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