Los reyes sin trono


Hace unos meses Comcast compró el conglomerado NBC Universal… y lo cierto que la cadena del pavo real ha hecho las cosas mal, pero no es menos cierto que La NBC es una cadena que se puede preciar de haber tenido algunas de las mejores series de la edad de oro de la televisión, de hecho, posiblemente sea la network con más series míticas en su haber… y también, con muchas que pudieron serlo y no les dejaron. Y no, no voy a hablar de ‘Studio 60’, terminaré por hacerlo, pero mientras os dejo el aperitivo de este post realizado por Patricia en su blog, al que poco hay que añadir. A la serie que me refiero es ‘Kings’.

‘Kings’ es una serie rara, rara, rara… e interesante (también repetido tres veces).  La serie está ambientada en el reino ficticio de Gilboa que está en una guerra perpetua o una paz tensa con sus vecinos. El reino está gobernado por Silas, un amado gobernante por el pueblo, pero que con los años se ha convertido en un tirano por el afán de continuar en el poder. Silas es un profundo creyente en una deidad monoteísta (muy al estilo cristiano). Además de creyente cree que se comunica con su dios y que este le responde mediante profecías, castigos y premios.

La serie utiliza con maestría las profecías, algunas de ellas verdaderamente emocionantes y rodadas con mucha clase. Como intermediario tiene al Reverendo Samuels que verá como su protegido durante todos estos años pierde el favor de su deidad, para otorgárselo a un joven Capitán Shepard que encarna todas las virtudes del buen gobernante… Entre ellas, la lealtad a su rey, el no querer gobernar y ser siempre fiel a sus principios. O lo que es lo mismo, el caballero de brillante armadura, que tendrá que debatirse entre sus ideales y las necesidades de un pueblo cada vez más oprimido. Además, por medio se cruzará un amor, la hija del rey, que le pondrá todavía más difícil la toma de decisiones.

Modernizando la biblia

La trama principal de la serie es muy parecida a la de ‘Sons of Anarchy’ durante sus dos primeras temporadas, diferenciándose mucho en el género. En ambas el protagonista es el elegido para llevar a su pueblo (club) a los buenos cauces, al origen donde todo era casi perfecto. En ambas, el malo no es malo porque sí, sino que nos muestran los motivos de su degeneración y aún podemos apreciar los restos de su carisma. Si ‘Sons of Anarchy’ es Hamlet modernizado, Kings es la biblia tercermilineria… Concretamente dicen que el libro de los reyes… pero mi ignorancia sobre las sagradas escrituras me impide confirmarlo.

La serie se inicia en plena guerra, cuando las tropas de Gilboa están siendo masacradas por la artillería enemiga. Los tanques Goliath amenazan con acabar con las débiles líneas de defensa. Cuando casi por error, siguiendo sus impulsos David Sheppard se encuentra en frente de uno de estos tanques y con un poco de habilidad y un mucho de suerte, destruye el tanque con una granada. La imagen del soldado haciendo explotar el gigante de metal da la vuelta al mundo y David se convierte un héroe y en consejero del rey. Nada extraño, de no ser porque las profecías empiezan a indicarle al reverendo que el joven militar debe ocupar el trono.

A partir de aquí, la trama empieza a girar alrededor de las intrigas de poder, las traiciones, las predicciones, bien aderezadas con flashbacks y con historias clásicas modernizadas a golpe de medios de comunicación e internet. Paparrazzi, fiestas de recaudación de fondos, se entremezclan con revueltas, muertes y viejos reyes encerrados en lo profundo de una mazmorra secreta. En definitiva, las historias que nos han contado siempre, traídas a hoy… en unos reinos que recuerdan al oriente medio.

‘Kings’ duró trece capítulos y no fue renovada tras unos discretos datos y los altos niveles de producción. Una cancelación que nos dejó por medio una serie llena de intensidad, épica y originalidad a punta pala. Si hubiera sido emitida por un canal de cable, posiblemente estaríamos hablando de una de las series más importantes de la segunda mitad de la década… pero no pudo ser. Para más señas, su creador es Michael Green que es guionista de diversos cómics de DC, de la próxima película de ‘Green Latern’ y de series como ‘Smallville’, ‘Heroes’, ‘Everwood’ o de mi adorada, de la que os hablaré otro día en esta sección, ‘Jack y Bobby’. En definitiva, si eres amante de las intrigas políticas con buenas dosis de épica esta es tu serie. Eso sí, debo advertir que las tramas no se cierran al final de temporada por lo que si la empezais puede que os quedeis con ganas de más.

P.D. Pensaba hablar de Crematorio en esta entrada, pero lo haré el lunes que viene con más tiempo para preparar el texto.

Anuncios

La inmortalidad no mola tanto


Esta semana me ha dado por los procemientales policiacos y hoy también voy a hablar de uno, pero en este caso de uno que fue cancelado por sus bajas audiencias a pesar de sus posibilidades: New Amsterdam. En 2008 Fox estrenó una serie protagonizada Nikolaj Coster-Waldau basada en las peripecias de un inspector de homicidios que es inmortal.

Esta sinopsis un tanto apresurada puede sonar a marcianada, pero la serie es un clásico procedimental basado en un carismático protagonista. John Amsterdam (el personaje interpretado por Coster Waldau) es un antiguo militar en la época del Far West que durante un asalto a un poblado índigena intenta detener la masacre y es herido por sus compañeros. Cae inconsciente en el campo de batalla y es rescatado por los indios que llaman a los espiritus para salvar a su protector. Este hechizo convierte John en inmortal. Eso sí, los indios que son muy majos, ponen una cláusula: Lo será hasta que encuentre a su amor verdadero. En dicho momento, Amsterdam empezará a envejecer.

No quiero destripar mucho de la historia, que ya lo he hecho bastante, pero el personaje es uno de los mejor construidos de la reciente historia de la televisión americana y la trama romántica, a pesar de ser un clásico o tal vez por ello, funciona a la perfección. En el piloto, Amsterdam persiguiendo a un sospechoso recibe un balazo, para su sorpresa la herida no sólo no se cierra sino que además sufre un infarto. Lo sabe. Su amor verdadero estaba en ese anden de metro donde fue herido.

Primero emprende la búsqueda apoyado en su hijo Omar, que por supuesto es más mayor que él, y una vez encontrada la que cree culpable de su daño y de su felicidad por poder envejecer intenta conquistarla y hacer que la relación funcione a pesar de los 180 años de diferencia de edad que les separa.

Inspiración clásica

New Amsterdam bebe de las narraciones del siglo XIX sobre estos temas, ya sea Drácula o el Retrato de Dorian Grey, la serie no afronta la inmortalidad sino como una maldición en la que año tras año debes superar el ver a tus seres queridos crecer, envejecer y morir mientras él permanece impertérrito. Además, la serie retrata el continuo cambio de profesión y nombre al que el protagonista ha tenido que realizar para sobrevivir y no ser detectado como el freak que es.

Esta inspiración clásica le da a la serie un tono oscuro, nostálgico y romántico (en el sentido más clásico de la palabra) muy lejos de los actuales relatos audiovisuales (Crépusculo y sucedáneos) y que aporta un contrapunto dramático muy interesante.

La serie tuvo un paso fugaz por la temporada media americana (desde febrero a mayo) en la que fue una de las grandes apuestas de FOX, que llegó a poner dos capítulos en la semana de estreno para potenciar dicho producto. Los datos la pusieron en duda desde el principio con menos de diez millones de espectadores desde el piloto. La network la colocó en los difíciles lunes y a pesar de que la pérdida de audiencia no fue alarmante, la serie no cumplió con las expectativas de la cadena.

Terminó en su octavo capítulo con cerca de siete millones de espectadores, pero el pequeño repunte dado en sus últimas emisiones llegó tarde. Aún así los responsables de la serie le dieron un final digno y queda en nuestras serietecas como una miniserie involuntaria que cuenta una historia que podía haber sido muy grande y con una gran importancia. Siempre me preguntaré lo que podía haber sido esta serie de haber contado con el respaldo que otras, como Dollhouse, si tuvieron para dejarla evolucionar o simplemente hubiera funcionado en las audiencias.

La estructura de los episodios se monta alrededor del caso de turno y con grandes dosis de la trama horizontal. Esta historia se basa en dos ejes: Su conquista del amor verdadero y de la mortalidad, amen de los problemas personales propios de tener varias decenas de descendientes y en particular de su hijo Omar, uno de los mejores personajes de la serie, y los flashback donde relatan las vivencias pasadas que han convertido a John en la persona que es.

El principal problema de la serie son los casos autoconclusivos que son bastante anodinos y no están a la altura de la trama horizontal. Si los responsables del proyecto hubieran cuidado más este aspecto podríamos estar hablando de uno de los policíacos más originales de la actualidad… pero como no fue así, siempre nos quedaremos con ¡Lo que pudo ser! Una serie recomendable para darse un pequeño atracón y disfrutar de los terrores de la inmortalidad.

P.D. El título se debe al nombre original de la ciudad de Nueva York, Nueva Amsterdam, de la época en la que el protagonista era mortal.

Cero en gravedad, diez en emoción


Hoy, un nuevo capítulo en Catálogo para novatos, en este caso uno que no tiene fecha de cierre porque tristemente seguiremos teniendo joyas canceladas antes de tiempo. Esas en las que siempre te preguntas lo que pudo ser. Studios 60 de la vida.

Para inaugurarla no he elegido, Studio 60, para mi la más representativa de este caso, pero pronto tendrá su capítulo en escritoconK. En su lugar, hoy hablaré de Defying Gravity (Gravedad Cero en España) y sé que me voy a llevar algunas críticas por esta elección. Esta serie escrita por James D. Parriot, uno de los guionistas más veteranos de la televisión actual que inició su carrera a mediados de los 70 con guiones de productos míticos como ‘El hombre de los seis millones de dolares’, ‘El hombre invisible’ y ‘La mujer biónica’ (la original). En los últimos años destaca su participación en Son of Anarchy,  Anatomía de Grey o  Covers Affairs.

Parriot nunca ha tenido demasiada suerte con las series creadas por él, pero a pesar de ello ha cosechado una carrera admirable y variada. La misma que acabó con, para mi su mejor producto, Gravedad Cero. Y es que haber sido parte importante en el desarrollo de la por entonces rompedora Anatomia de Grey hicieron que la cadena expulsarán a buena parte del público potencial de la seria con su manera de promocionarla: “Anatomia de Grey en el espacio”… No sé cuantas veces he leído esta definición.

Ni Grey, ni Perdidos, Gattaca.

Dicha frase promocional no es del todo falsa, pero si que está alejada de la realidad. No es una serie de ciencia ficción para chicas, como se puede presuponer por la coletilla venta. Es ciencia ficción con un alto contenido sentimental muy en la línea de películas como Gattaca, por poner un ejemplo. Este intento de la ABC por conseguir aunar el público masculino más lost con las chicas más llorona de la Grey hizo que ambos huyeran y solo un puñado de valientes disfrutaran de un producto, por lo menos, distinto y arriesgado.

Gravedad Cero narra la vida de la tripulación de una expedición espacial en 2052 que tiene por misión recorrer el sistema solar y hacer paradas en seis de sus planetas. Esta trama no se limita sólo al día a día estelar sino que a través de una peculiar narración en dos tiempos nos cuentan la lucha de los actuales astronautas  por participar en la expedición Antares. Esta doble trama se articula a través de los recuerdos y relaciones entre pasado y presente, que a veces son demasiado forzadas. A esto se le une las declaraciones a cámara de los tripulantes, que se van haciendo menos comunes según avanza la serie. Estas declaraciones están justificadas como parte de la documentación de misión que tienen que llevar a cabo la tripulación.

Sea como sea el intricado sistema de relato funciona y crea situaciones, tanto en el pasado como en el presente, muy emotivas. Aquí, debo aclarar que para mi esto es una virtud si buscáis un Stargate o una Gallactica esta no es vuestra serie. Aunque, puede que al final os guste, ya que no todo son emociones y relaciones, aunque importan y mucho.

Los personajes, a pesar de que la serie les carga de gran peso, no son especialmente excéntricos u originales, pero ni mucho menos son planos. Ese es otra gran virtud de la serie, no necesita de superhéroes a lo mentalista, ni de misteriosos pasados para interesar. Desde el principio, presentan a sus personajes tal y como son, aunque el paso de los episodios los hacen más complejos. En este aspecto, Maddux Donner es el rey, protagonista de esta serie coral, haciendo de astronauta atormentado por en el pasado haber abandonado a su novia y a un amigo en la superficie de Marte.

Otro sanbenito que se le colgó a la serie fue el de sucesora de Perdidos y eso que la serie de Lindelof y compañía no había terminado todavía. Esta comparación y ya van dos acabó por enterrar la serie al presentarse antes unos fans ávidos de juegos de cliffhangers, una serie mucho menos marketiniana (si es que este adjetivo existe).

El gran misterio

Esta última coletilla se debía a la trama horizontal, (para de leer si no quieres un pedazo spoiler como una serie) en la que un extraño ente en busca de reunirse con sus “familiares” conseguía que los responsables de la misión, montase por segunda vez esta extraña misión. La primera fue en la que Maddox perdía a su querido amor.  Cuando digo ente no me refiero a un Alf de la vida (¡¡que mono era Alf!!) sino a un ser no-humanoide que se comunica a través de sueños y predicciones.

Gravedad Cero es esa serie que pudo habernos dado míticos de ciencia ficción y que se quedó en 13 capítulos enterrados bajo una promoción defectuosa y mal dirigida. Al contrario, que Flasfoward y The Event, Gravedad Cero era algo más que un armazón bonito y aunque no creo que se pudiera considerar sustituta de Lost en los exigentes corazones de sus groupies, si merecía mejor suerte. Pero, nos deja una temporada para el recuerdo. Menos es nada.

A %d blogueros les gusta esto: