De los puritanos a la falsa corrección política.


Durante los Oscar, Javier Bardem y Josh Brolim se dieron un beso. Lo hicieron después del baile que ambos realizaban antes de entregar dos premios. La ABC no lo emitió, sino que puso el rostro de Penélope Cruz viendo a su chico con otro. Bruce Cohen, realizador de la gala, se apresuró a explicar que no es que lo censuraran como hicieron con algún taco, sino que no estaba en el guión y que en la planificación tenían marcado enseñar el rostro de la novia de Bardem. Algo que me creo, porque no será la primera vez que lo hacen y es algo muy propio de las galas. Menos mal, que un español (o eso dice vertele) lo vio y pudimos enterarnos donde estuvieron los sacros labios de nuestro actor de moda.

Lo que más me ha sorprendido es los comentarios de los foreros y críticos que resumen en que los americanos (así en general, como si no fueran casi trescientos millones de personas) son unos puritanos, que tienen miedo a la homosexualidad, al sexo en general y que la gala perdió un montón por pasar de ese momento homoerótico, que yo más bien diría de tontuna de amigos. Eso sí, que en Spartacus se diga “Por las pollas de los dioses” alarma a los críticos como si aún creyeramos en Júpiter y fuera una blasfemia merecedora de un paseo por el Hades.

Y es que definir una serie por el sexo, la violencia o por excesos varios es quedarse en la superficie. Hace unos años, sucedía lo mismo con, la ahora intocable, Roma que tenía escenas dignas de una película porno. Eso sí, cuando llegue el final de temporada de Spartacus espero que haya análisis más calmados y que ahonden en otro tipo de elementos ya sea para bien o para mal (Si quereís leer una crítica de la serie con la temporada ya vista tenéis este post de este mismo blog). Eso sí los americanos son el Ku Klux Klan del sexo y les incomodan las pollas en pantalla… ¡Ah! No, que eso aquí también pasa.

Por otro lado, seguimos con la reestructuración de nuestra TDT. Los canales principales siguen con su tardía puesta en marcha de sus ofertas secundarias. La Sexta ha anunciado el estreno de la programación de su segundo canal con un montón de Docu-realitys al estilo de Princesas de Barrio en el que veremos lugares donde vivir, trabajar, dormir, mascotas con las que convivir, bares en los que beber y dentro de poco servicios donde… Mejor dejarlo aquí, por eso del puritanismo yankee-hispano…

Por otro lado, La Sexta 3 como temático de cine ya ha llegado al 1% de media, llegando a superar el 2 en algunas emisiones y alcanzar a LaSiete… Lo que por otra parte, teniendo programación, no es muy complicado. El éxito del canal temático puede ser duradero o un simple espejismo como lo fue el de Gran Hermano 24 horas. El canal de Telecinco se hundió en el segundo mes de emisiones y fue celebrado por foreros y demás a gritos de: ¡Qué vuelva CNN+ y seguiremos sin verlo, pero vosotros seréis mucho más cools!

Lo cierto, es que desde el principio se dijo que era un paso intermedio y que el canal se convertirá a partir del 1 de abril, actualmente está en pruebas de programación, en Divinity dedicado especialmente a la mujer, o lo que es lo mismo la competencia de Nova. Lo cierto, es que Telecinco sigue sin dar con la tecla para su canales secundarios y el único que ve la luz es FDF con la llegada de programación proveniente de Cuatro, que otra cosas no, pero ficción tiene un rato.

Por otro lado, la cadena de Fuencarral, sigue viendo como Antena 3 resurje y La1 es inalcanzable. Antena 3 ha consolidado sus viernes con Sobera y su Atrapa un Millón haciendo récords semana tras semana. Eso sí, el canal no quiere perder la oportunidad de quemar al presentador y va a ponerlo también en un dating, Tercero en discordia, que irá después de ‘El secreto de Puente Viejo’ que también podría titularse: El secreto de hacer buenos datos en las tardes de Antena 3.

Para terminar, ha salido la sentencia de la Audiencia Nacional en la que anula el decreto gubernamental en el que obligaba a la cadenas a dar los informativos en los días de huelga. Lo que me ha hecho gracia es que según este decreto el programa podía descender un 20% (como mucho) su duración, pero podía ser realizado por el 12% de su personal… ¿Para que decir más?

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El mentalista vs Castle vs Miénteme


Muchas veces cuando los seriefilos hablan de televisión desprecian un género concreto de relato: El procedimental. Hace tres años se dió una situación en la que tres de las networks (canales en abierto) apostaron por procedimentales (series en las que cada capítulo se resuelve un caso) en las que el protagonismo estaba centrado en un excéntrico asesor policial. Estas series fueron las citadas en el título: El Mentalista (CBS-La Sexta), Castle (ABC-Cuatro) y Miénteme (FOX- Antena 3). Pongo también la cadena de emisión española porque el recorrido ha sido bastante similar en Estados Unidos y aquí.

El inicio de la primera temporada empezó con el bombazo de Bruno Heller (creador de Roma) y su Mentalista aplastando en las audiencias. Y no sólo en las audiencias sino que los críticos lo definieron como el nuevo gran procedimental en contra de los ya acabados CSI (hay que ver, que no se mueren los jodidos). La audiencia respaldó a Patrick Jane, un personaje (estafador-mentalista reconvertido) que va de lo excéntrico a lo oscuro con una facilidad asombrosa… y es que la historia del genio investigador torturado por su pasado vende mucho y los trece primeros episodios de la serie son fantásticos.

 

Castle en cambio fue considerado una serie más, muy al rebufo de su congénere. De hecho estuvo entre las posibles cancelaciones de la ABC durante su primera temporada que se redujo a diez episodios. ¡Santa reducción! ¡Maravillosa renovación! La primera temporada de Castle es más propia de una serie de cable en la que se sabe que va a haber recorrido y solo se sientan las bases para trabajar… Eso y que los casos no eran muy allá la tuvieron al borde de la muerte.

Al borde de la muerte debería titularse Miénteme (Lie to me). Tras una primera temporada en la que la serie de Samuel Baum demostró que se puede ser una estupenda nana semanal y con el único atractivo de tener a Tim Roth en el reparto estuvo a punto de ser cancelada. Sobrevivió y aún subsiste.

La única que tuvo el back nine esa primera temporada (que le encarguen nuevos capítulos) fue El Mentalista y eso fue el fin de la calidad. Patrick Jane empezó a perder frescura y la serie se convirtió poco a poco en un Colombo modernizado… Sólo que todavía no lo sabíamos.

El resurgir de Castle

Llegó la segunda temporada y Castle resurgió de su casi cancelación con todas sus virtudes y pocos de sus defectos para plantar cara a quién se le pusiera por medio. Los casos eran mejores y la química entre los personajes explotó en una tensión sexual no resuelta y amistades varias, además apoyadas por la fantástica familia del prota, un escritor de éxito metido a asesor policial. La serie no solo no fue candidata a la cancelación sino que recibió la petición de más capítulos.

En cambio, El Mentalista, que aún tiene episodios muy interesantes, le empezó a fallar la historia horizontal… Todos sabemos que a John el Rojo no lo van a pillar hasta el final de la serie y por lo tanto los capítulos  que van sobre él, que deberían ser los más interesantes, son un completo aburrimiento en lo que lo único disfrutable es ver a nuestro nuevo Colombo fallar. El problema ha sido que Patrick se ha convertido en un superhéroe que resuelve los casos de formas excéntricas, pero sin fallo… Esto que es un mal del procedimental como género, se acentúa cuando dichas resoluciones, en su mayoría, están sacadas de la manga basándose en la agudeza del protagonista.

Heller y su equipo se han olvidado que una de la grandes bazas de los relatos de misterio es que el espectador participe con sus elucubraciones desde casa. Es algo que ha sabido hacer muy bien Castle, que además al tener un escritor como protagonista, incorpora grandes partes de metaficción que resultan graciosas e interesantes.

Miénteme, en cambio, decidió dar un giro de tuerca y traer a Shawn Ryan(The Shield, The Chicago Code) para que se hiciera cargo del desaguisado y la serie despegó en calidad, pero no en audiencias. Ryan se encontró con el principal problema de que la serie se basa en que nadie puede mentir al protagonsita ya que el lee las mentiras en sus caras. Esto provoca que todo se resuelva con entrevistas… Algo muy aburrido. Otro fallo en la concepción es que la empresa de Carl Lightman (el personaje de Tim Roth) es una empresa de un sector ficticio (o muy desconocido) con pocos anclajes en la realidad, lo que hace que el espectador no acabe de entrar en el relato. La serie no supo situarnos en su mundo y es algo que va  a arrastrar hasta su cancelación definitiva.

Las tres sobrevivieron al final de temporada. Castle y El mentalista con el back nine a sus espaldas y buenos datos de audiencia. Miénteme es un caso excepcional en la televisión actual. A pesar de sus malos datos, el canal pidió nuevos capítulos y utiliza la serie como rellenadora de huecos ya sea con cancelaciones durante el año o para poner un toque de ficción durante el verano.

¿Y ahora qué?

Castle parece encantada de haberse conocido y continúa con su estilo fresco y divertido de afrontar los casos. La serie es consciente de lo que es: Un relato de suspense, y juega con ello constantemente buscando sorprender al espectador en todo capítulo aprovechándose del conocimiento general sobre los relatos de detectives. El carisma de Nathan Fillon se ha asentado en su personaje y todo parece indicar que habrá misterios para ratos. Para mi, el mejor procedimental policíaco de la actualidad.

El Mentalista por su parte parece haberse dado cuenta de que el personaje interpretado por Simon Baker no puede ser Superman en chaleco de seda y atraer al público y parece que quiere humanizar a Patrick Jane, pero la única manera que han encontrado es ponerle en peligro y eso puede funcionar un par de veces por temporada, no más. La frescura del niño gamberro que todo lo sabe se ha convertido casi siempre en el pesado sabihondo que no sabe comportarse… Eso sí, las audiencias le respaldan.

Por último, Miénteme, ahora situada en la temporada media americana, sigue su extraño camino. Tras la marcha de Shawn Ryan para realizar su The Chicago Code, la serie ha intentado seguir el sendero marcado pero lastra muchos males y eso vuelve los relatos impredecibles y desustructurados… Esto se ha convertido en su peor pesadilla, ya que es difícil sorprender al espectador sino sabe que esperarse, y en su mejor baza: No hay ningún procedimental como Miénteme.

Cero en gravedad, diez en emoción


Hoy, un nuevo capítulo en Catálogo para novatos, en este caso uno que no tiene fecha de cierre porque tristemente seguiremos teniendo joyas canceladas antes de tiempo. Esas en las que siempre te preguntas lo que pudo ser. Studios 60 de la vida.

Para inaugurarla no he elegido, Studio 60, para mi la más representativa de este caso, pero pronto tendrá su capítulo en escritoconK. En su lugar, hoy hablaré de Defying Gravity (Gravedad Cero en España) y sé que me voy a llevar algunas críticas por esta elección. Esta serie escrita por James D. Parriot, uno de los guionistas más veteranos de la televisión actual que inició su carrera a mediados de los 70 con guiones de productos míticos como ‘El hombre de los seis millones de dolares’, ‘El hombre invisible’ y ‘La mujer biónica’ (la original). En los últimos años destaca su participación en Son of Anarchy,  Anatomía de Grey o  Covers Affairs.

Parriot nunca ha tenido demasiada suerte con las series creadas por él, pero a pesar de ello ha cosechado una carrera admirable y variada. La misma que acabó con, para mi su mejor producto, Gravedad Cero. Y es que haber sido parte importante en el desarrollo de la por entonces rompedora Anatomia de Grey hicieron que la cadena expulsarán a buena parte del público potencial de la seria con su manera de promocionarla: “Anatomia de Grey en el espacio”… No sé cuantas veces he leído esta definición.

Ni Grey, ni Perdidos, Gattaca.

Dicha frase promocional no es del todo falsa, pero si que está alejada de la realidad. No es una serie de ciencia ficción para chicas, como se puede presuponer por la coletilla venta. Es ciencia ficción con un alto contenido sentimental muy en la línea de películas como Gattaca, por poner un ejemplo. Este intento de la ABC por conseguir aunar el público masculino más lost con las chicas más llorona de la Grey hizo que ambos huyeran y solo un puñado de valientes disfrutaran de un producto, por lo menos, distinto y arriesgado.

Gravedad Cero narra la vida de la tripulación de una expedición espacial en 2052 que tiene por misión recorrer el sistema solar y hacer paradas en seis de sus planetas. Esta trama no se limita sólo al día a día estelar sino que a través de una peculiar narración en dos tiempos nos cuentan la lucha de los actuales astronautas  por participar en la expedición Antares. Esta doble trama se articula a través de los recuerdos y relaciones entre pasado y presente, que a veces son demasiado forzadas. A esto se le une las declaraciones a cámara de los tripulantes, que se van haciendo menos comunes según avanza la serie. Estas declaraciones están justificadas como parte de la documentación de misión que tienen que llevar a cabo la tripulación.

Sea como sea el intricado sistema de relato funciona y crea situaciones, tanto en el pasado como en el presente, muy emotivas. Aquí, debo aclarar que para mi esto es una virtud si buscáis un Stargate o una Gallactica esta no es vuestra serie. Aunque, puede que al final os guste, ya que no todo son emociones y relaciones, aunque importan y mucho.

Los personajes, a pesar de que la serie les carga de gran peso, no son especialmente excéntricos u originales, pero ni mucho menos son planos. Ese es otra gran virtud de la serie, no necesita de superhéroes a lo mentalista, ni de misteriosos pasados para interesar. Desde el principio, presentan a sus personajes tal y como son, aunque el paso de los episodios los hacen más complejos. En este aspecto, Maddux Donner es el rey, protagonista de esta serie coral, haciendo de astronauta atormentado por en el pasado haber abandonado a su novia y a un amigo en la superficie de Marte.

Otro sanbenito que se le colgó a la serie fue el de sucesora de Perdidos y eso que la serie de Lindelof y compañía no había terminado todavía. Esta comparación y ya van dos acabó por enterrar la serie al presentarse antes unos fans ávidos de juegos de cliffhangers, una serie mucho menos marketiniana (si es que este adjetivo existe).

El gran misterio

Esta última coletilla se debía a la trama horizontal, (para de leer si no quieres un pedazo spoiler como una serie) en la que un extraño ente en busca de reunirse con sus “familiares” conseguía que los responsables de la misión, montase por segunda vez esta extraña misión. La primera fue en la que Maddox perdía a su querido amor.  Cuando digo ente no me refiero a un Alf de la vida (¡¡que mono era Alf!!) sino a un ser no-humanoide que se comunica a través de sueños y predicciones.

Gravedad Cero es esa serie que pudo habernos dado míticos de ciencia ficción y que se quedó en 13 capítulos enterrados bajo una promoción defectuosa y mal dirigida. Al contrario, que Flasfoward y The Event, Gravedad Cero era algo más que un armazón bonito y aunque no creo que se pudiera considerar sustituta de Lost en los exigentes corazones de sus groupies, si merecía mejor suerte. Pero, nos deja una temporada para el recuerdo. Menos es nada.

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