La crítica que critica al que critica


Con este trabalenguas voy a hacer referencia a un ¿blog? llamado Ajeno al ruido, alojado en los servidores de Formulatv. Pongo blog entre interrogaciones porque tres entradas en mes y medio de vida me parece un balance bastante pobre y sobre todo porque las tres podrían titularse “Quiero ser Ángel Martín y me quedo en Karmele Marchante”. Es decir, las tres entradas de su blog son para dar caña a Telecinco… ¡Se ha vuelto loco! ¡Está defendiendo a Telecinco…!

Querido lector, comprendo tu señal de alarma y no, no defiendo a Telecinco. Pero flaco favor hace a la causa de una televisión de calidad las críticas mal argumentadas y poco elaboradas. De todas formas, desde escritoconK nos hemos reído de los excesos de la cadena de Fuencarral, pero también somos conscientes que no todos los canales pueden producir el mismo tipo de televisión que aquí defendemos y que Telecinco sirve a sus espectadores y estos degustan los platos que a ellos les apetece. Hecha la introducción, aquí comienza LA CONTRACRÍTICA:

Estamos en una mala época para la televisión. Esta demostrado que somos grandes consumidores de televisión, pero ¿Que tipo de televisión? Últimamente las televisiones ya sea por la razón que sea, están descuidando mucho la programación, esta claro que hoy en día lo que funciona es el tan criticado marujeo, del cual Telecinco es el rey, pero ¿Esta es la televisión que los españoles nos merecemos? ¿Por qué funciona peor una serie, que el drama de la Esteban? Quizá para este ultimo problema deberíamos mirar la calidad del argumento de las series, o de la propia en serie en sí… yo estoy en contra de todo tipo de telebasura, porque a mi me da igual si Belén Esteban esnifa cocaína o se traga alambre de espino, pero esta claro que la mayoría es fiel seguidora de esta choni sin escrúpulos, que sigue vendiendo su vida, pero indirectamente.

Pedazo párrafo se ha marcado para empezar… No recuerdo (y mira que me fastidia con lo bien que queda eso de citar) quien dijo hace poco tiempo que eso de todos vemos algo es mentira. Que de los 45 millones de españoles, el universo televisivo del prime time (la hora con más espectadores) es de apenas unos 12, en días de emisión normales. A partir de aquí, generalizar sobre los gustos y los merecimientos de los españoles es algo muy complicado… Lo que está claro, dejando nostalgias a parte, de que el mercado televisivo ha experimentado una evolución espectacular los últimos años y desde que las cadenas privadas existen estamos ante la mayor oferta, más fragmentada y los contenidos con mayor calidad de nuestra historia televisiva. Y Telecinco no es el rey, lo es La 1 con más de año y cuarto liderando las audiencias…

En cuanto, a los funcionamientos de Esteban vs series… Normalmente compiten en horarios distintos, ya que las series (que no seriales) son casí exclusivos del prime time y cuando Esteban se ha enfrentado a alguna (Hispania sin ir más lejos) se ha dado un sonoro batacazo. Las series de producción propia gozan de una salud envidiable y sus tramas y argumentos siguen una evolución que ha llevado a España a convertirse en uno de los mayores exportadores de este tipo de productos tras la industría anglosajona. De todas formas, el formato Esteban nunca fue infalible y aún menos hoy con Sobera ganándoles viernes si y viernes también… y no creas que Telecinco piensa ponerla a competir con Cuéntame o con El Barco.

¿Debería Telecinco hundirse en un fango del que nunca mas saliese? Pues posiblemente si, o al menos la programación tan absurda que tienen, aunque claro ¿Que se puede esperar de un presidente que viola a mujeres y a niños menores?

La programación absurda que tienen es la que eligen buen número de espectadores cada día. ¿Es críticable? Todo, absolutamente todo, lo es con argumentos, pero las leches gratuitas pseudograciosas y porque lo digo yo no son críticas, son llantos. Una aclaración: Telecinco (que tiene unos cuantos directivos, entre ellos programadores varios), pertenece al Grupo Telecinco (con más directivos y Vasile a la cabeza), que pertenece a Mediaset, de la que  es dueño Berlusconni… La influencia directa en la programación del primer ministro italiano y sus escarceos es mínima… y francamente utilizar una falacia ad hominem (esto es malo porque viene de éste) desacredita cualquier… ¿argumento? que se haya dado.

Aunque otras tantas cadenas tampoco se libran, porque la televisión esta en decadencia de contenidos, quizá cada vez nos hemos vuelto mas exigentes en cuento a contenidos, pero puesto que la televisión es un método o sistema de información acepto que haya programas en los que te informen, pero la televisión es mucho mas, también es un lugar de diversión, en el cual tu desconectes, y creo que estos requisitos hay muchas cadenas que no los cumplen.

No quiero ahondar en el continuo porque sí, de este artículo. Pero la contradicción es patente: Somos más exigentes, nos ofrecen peores contenidos y seguimos viendo la tele. Estoy de acuerdo que somos más exigentes. Hasta la telebasura ha tenido que estilizarse (o extremarse mejor dicho) para cumplir con sus expectativas. En cualquier caso, las televisiones son empresas privadas (TVE se rige por otros principios) y se rigen por el mercado. Por lo tanto ofrecen lo que les sirve para ganar dinero, eso sí cada canal en su estilo y Antena 3 en el de todos.

De todas formas, la diversión, entretenimiento y formas de desconexión son asuntos totalmente subjetivos y cada cual busca las suyas. A mi no me gustan muchas de ellas, pero tampoco me gustan los pasteles con cabello de ángel y las confiterías no van a dejar de hacerlos por mí…

A si que yo abogo por una televisión mas divertida, mas entretenida, que no sea 24 horas basura, porque eso no entretiene sino que te hace peor persona.

Y yo por una crítica más responsable. Este artículo, que ha sido dar caña a un pobre bloguero que en realidad no se la merece ya que todos hemos tenidos malos inicios sirva para una reflexión: No todo el mundo hace crítica legal, económica o incluso literaria ya que es evidente que no todos estamos preparados. En cambio, con el mundo audiovisual todos hacen críticas de cine, televisión y en muchas ocasiones sin conocer el mercado, saber leer datos o simplemente estar al tanto de la actualidad… En esto, como en casi todo, no todo vale.

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Tres capítulos que pudieron terminar con una gran serie


Spartacus: Sangre y Arena era la enésima apuesta para meterse de lleno en el olimpo de la producción televisiva de Starz… Tras varios proyectos fallidos y la decepción de producciones como Crash, la cadena anunció a bombo y platillo su intención de crear su 300 en serie. La historia elegida no era la más original: La del esclavo que puso contra las cuerdas a Roma. La historia de Espartaco. Era la enésima producción que contaba esta misma historia desde que Stanley Kubrick, Dalton Trumbo y Kirk Douglas decidieran llevarla a la gran pantalla a principios de los 60 y con tan enorme predecesora desde entonces ningún remake, secuela, precuela o barbaridad que hayan querido hacer, ha funcionado.

Esta extraña mezcla (300 + historia contada mil veces + cadena acostumbradas a los chascos) no hacía prever nada bueno de esta serie. Bueno sí, algo sí: sexo, violencia y muchos efectos especiales. Y llegó el estreno el 22 de enero de 2010. Las primeras críticas daban por ciertas las sospechas de los aficonados: sexo, violencia y 300 a lo cutre. Bueno, algunas se centraban más en: ¡Oh, dios mío! ¡Xena lo enseña todo!  (Lucy Lawless sale desnuda y esas cosas)

El primer capítulo no es gran cosa y narra de manera apresurada como un protagonista bastante idiota se enfrenta al romano equivocado. A trompicones, que es como avanza la historia, Spartaco acaba como esclavo  en un ludus romano. Un primer capítulo que podría haber sido narrado con tranquilidad y detalle, pero que suena más a vamos a quitarnos el previo de encima todo lo rápido que podamos. El segundo y el tercer episodio no son mucho mejores. Un protagonista que sigue siendo idiota, porque una cosa es ser digno y otra provocar que te maten cada frame del capítulo, se adapta con dificultad a la vida en el ludus donde se entrena.

Sin duda, lo único bueno de estos capítulos son las primeras pinceladas de algunos secundarios, la sensación de similitud entre los deportistas modernos y los gladiadores y las luchas que empiezan a volverse tremendamente divertidas sin alcanzar todavía su cénit y es en este tercer capítulo cuando cambia todo. El carácter temerario de Spartaco se ve aplacado por fín, tras un capítulo en el que nos hablan de las grandes leyendas del circo, cuando recibe una cura de humildad en la arena.

Un cambio de ritmo

 Coincidiendo con la bajada a los infiernos de Spartaco, la serie sube a los cielos. Spartaco es vencido por Crixo en la arena de una manera humillante. Es obligado a pedir piedad y pone entre la espada y la pared a su domine que a pesar de que todo el estadio pide su muerte, le concede una segunda oportunidad. Ésta empieza con Spartacus en peleas ilegales a muerte, rodeado de toda la chusma de Capua… Allí sus ansias por vivir, su estilo febril de lucha y su carácter le salvan la vida… y la serie. A partir de aquí, el timing, el ritmo de la serie se ralentiza y deja e contarnos a grandes rasgos el ascenso del héroe que tantas veces hemos visto y lo hace de otra forma. Metiéndonos de lleno en el día a día, en su sufrimiento, en su fuerza de voluntad, en sus ganas y convierte al proceso en la historia. Es sin duda, el gran hallazgo de esta primera temporada que además nos ha dejado grandes combates, escenas de sexo por dóquier y una lección magistral de planificación en el apartado de guión.

Porque si en otra cosa destaca la serie es en la sensación de que nada está improvisado. Toda acción tiene su reacción que nos lleva a una acción todavía más interesante. Incluso algunos detalles introducidos con tosquedad como es la relación entre Barca y Pietro y su desarrollo acaban convirtiéndose en pilares fundamentales de la historia y ese sentimiento de: ¿Por qué de repente me están hablando de este personaje?, se acaba transformando en una confianza total hacia su showrunner Steven S. DeKnight y su equipo.

 

¿Y ahora qué?

 Tras un final, de temporada en el que Spartaco y sus compañeros (entre ellos un cada vez más carismático Crixo) se rebelan y revientan el ludus matando incluso a Lucy Lawless (que por obra y gracia de la cadena regresará. Starz debería aprender de la política de head-off de HBO y Showtime si quiere estar a su nivel). He aquí lo que sería el inicio del segundo acto de cualquier película basada en tan adaptada historia y la parte más reconocible para el espectador. Esperemos que DeKnight y su equipo sepan jugar con ello y volver a darle una vuelta de tuerca ya sea con el timing de nuevo o como quieran.

La continuación será con una segunda temporada, que se ha visto retrasada por el cáncer sufrido por su actor protagonista, Andy Whitfield, que ha tenido la mala suerte de enfermar de cáncer y aunque la enfermedad parece bastante controlada no podrá volver a tiempo a la producción. La verdad, es que todo lo sucedido ha sido una muestra de sensibilidad de la cadena (además, de que cambiar de prota nunca gusta) y de profesionalidad del actor que a pesar, de sus esfuerzos no estará listo… esperemos que por lo menos le sirva para recuperarse.

Starz para no perder su único producto sólido (a pesar de que este año llegan Camelot, Torchwood y un par de apuestas más) ha encargado una precuela de seis capítulos que llevará el título de Spartacus: God of Sand y que narrará las peripecias de nuestros queridos secundarios del ludus antes de la llegada de Spartacus. No se sabe mucho más de esto, salvo que será una historia cerrada que espero que depare alguna que otra sorpresa.

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