Crónica de un resurgir anunciado, Skins


Antes de nada, voy a hacer una breve resumen de lo que es Skins. Es una serie creada por Bryan Elsley y Jamie Britain (padre e hijo) sobre adolescentes ambientada en Bristol en la que cada dos años se cambia a sus protagonistas para que siga siendo una serie de adolescentes. Una de sus bazas principales es que cada capítulo está contado desde la perspectiva de uno de sus protagonistas por lo que las historias juegan mucho con las perspectivas. Tras el momento carátula, voy con el análisis de lo que ha sido la quinta temporada.

Hace un año, los fans nos quedábamos con la boca abierta tras un final de temporada y generación totalmente fuera de tono. No era una sopresa agradable. ¿Había tocado techo la serie con sus dos primeras temporadas? Todo parecía indicar que si y que aunque Effy y compañía nos habían dejado unos momentos inolvidables, no habían conseguido llegar al mismo lugar que sus hermanos mayores. Con la segunda generación tenías esa sensación de las malas series teens de… ¿De verdad esto le pasa a unos adolescentes?

Y de repente llegó Franky y su atropellado desembarco en Bristol. Se tomaron su tiempo para presentarnos a los personajes, una temporada entera. Al contrario, que en la segunda generación donde desde el principio nos dieron un esbozo de todos los personajes. Volvieron a jugar con nuestros sentimientos y nos hiceron odiar a Mini en los primeros episodios. Mini, esa chica perfecta enamorada de su perfección que es capaz de destrozar el mundo de los demás para que nada cambie en el suyo y hacer que enamores de ella cuando en el último capítulo mira a Franky a los ojos como implorándole un beso.

Y es que esta ha sido la pareja, no sentimental de momento, de la temporada. Mini que nos ha hecho recordar el amor-odio hacia Tony y Franky que nos ha enamorado siendo única. Las dos han sido el eje del nuevo grupo y las que lo han separado para luego unirlo. La quinta temporada de Skins ha sido de las chicas y han dejado, por primera vez, a los chicos en un segundo plano utilitarista.

Las chicas toman el poder

Si al principio teníamos la guerra fría entre Franky y Mini y las dos lacayas de Mini (Grace y Liv) sin saber que hacer. Al final, nos hemos encontrado con cuatro mujeres con cuatro caracteres muy fuertes y marcados luchando por sus sentimientos. Los chicos en cambio, se han ido difuminando con el paso de los capítulos. Por poner un ejemplo, Nick (que siempre funcionó mejor fuera de pantalla que dentro) ha pasado de ser el novio perfecto, a un cabrón… al acompañante de Alo en las tramas cómicas. La evolución de su hermano, Matty del misterioso caballero al indeciso Casanova ha hecho que le lleguemos a odiar por no entender el motivo de sus decisiones.

Por su parte, Rich ha demostrado ser el personaje masculino con más recorrido siempre acompañado de Alo que ha sido el desahogo cómico perfecto, pero ¿Qué sería de Rich sin Grace? Posiblemente nada. Como personaje en su capítulo solo nos aportó su obsesión con la música y poco más. Lo cual resulta preocupante, que ninguno de los personajes masculinos hayan conseguido ir más allá. Es la primera vez en la historia de la serie que hay una separación tan evidente entre géneros.

La otra nota negativa ha sido la velocidad del relato. Han pasado muchas cosas, eso no es malo. Pero, todas las relaciones se han fraguado demasiado pronto y da la sensación que con los mismos arcos argumentales y un poco más, podrían haber cubierto perfectamente las dos temporadas. Pero, aún así, con la creación artificial del grupo y de relaciones que vienen y van en cuestión de capítulos, nos hemos encontrado de nuevo con adolescentes fuera de toda duda.

En cualquier caso, la serie ha vuelto a apostar por sus grandes elementos de fórmula y con eso es más fácil ganar. El haber empezado con un capítulo de un personaje en concreto y dejar el “Everyone” (todos) para el final es lo que ha hecho que puedan jugar con nuestra empatías sobre los personajes. El miércoles hablaré de la fórmula skins más en concreto.

¿Y al final no hay boda?

¿Y al final no hay boda? Una de las cosas que más han llamado la atención es recurrir al tema de la boda entre dos personajes que tienen 16 años. Lo cierto es que todo ha sido un McGuffin (al final) para llevar a todo el grupo en una misma dirección. Por decirlo de alguna manera, Skins 5 ha sido un Romeo y Julieta en el que el amor entre dos extraños ha servido para que luzcan los secundarios (mejor dicho las secundarias).

En cualquier caso, esta es la crónica de un resurgir anunciado. Supongo que serían muchos los que dudaban de la serie (lo que no es raro después de las dos últimas temporadas) pero, cuando una fórmula funciona hay que confiar en ella y esta fórmula funciona hasta tal punto que el desgaste de la serie es mínimo tras cinco años en antena. Si sus creadores quieren, tendremos skins para rato y si es con estas temporadas… para mucho rato.

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