Navidades de culto


Después de pasar una gripe, que antes fue anginas, una fiebre rara, lupus y un deja de quejarte… después, de que mi madre experimentara conmigo a lo House, y menos mal que al final acertó porque lo siguiente era el agua bendita, después de nochevieja, que mejor no comentar nada… vuelve escritoconK haciendo un repaso de estas navidades de culto compuestas de la  esperada y tradicional cita con el especial de navidad de Doctor Who, y  a la que este año se ha sumado el primer especial de navidad de Misfits…

Primera Navidad con Moffat

Para Doctor Who era un especial muy especial (valga la redundancia) y es que el curso pasado, tras un año de despedidas (se fue el relanzador de la saga, Russel T. Davies), Steven Moffat, el actual showrunner, no tuvo la oportunidad de inaugurar su Doctor Who particular con el tradicional capítulo navidad. En realidad, todo esto es una excusa para hinchar todavía más el regreso de la sexta temporada de Doctor Who, algo que ya de por si debería ser considerado un suceso seriefilo a la altura del cameo de la Esteban en Aída (o más, si eso).

Un año vista, desde el último episodio de Davies la coralidad de la nueva etapa de la serie como una de las grandes diferencias con la etapa precedente, que aunque en algunos momentos el anterior showrunner utilizó con maestría no era la tónica habitual. En A Christmas carol (algo así como un villancico de navidad)  el Doctor ve como la luna de miel de Amy Pond es interrumpida en un extraño planeta donde las nubes destrozan la nave en la que viaja la feliz pareja. Para salvarlos, el Doctor viaja a tierra y pide al soberano que libere la nave pero su mezquindad pone en peligro la vida de sus amigos… (Hasta aquí el resumen estilo caratula de VHS). Para solucionarlo, nuestro extraño protagonista decide hacer un viaje por el pasado del soberano para intentar hacerlo más amable… Vamos una adaptación del tradicional Cuento de Navidad de Dickens con el Doctor de por medio haciendo del fantasma de las navidades pasadas y saltándose eso de no trastocar el pasado.

El Doctor siempre bien acompañado

El nuevo doctor sigue necesitando de grandes secundarios para brillar y esto más que una crítica, es una característica. Está claro, que Matt Smith no es ni Eccleston, ni Tennant, y lo que a veces se trasluce como frescura, otras veces lo hace como la incapacidad  de igualar la habilidad que tenían sus predecesores para magnetizar la pantalla. Tal vez, no se trate sólo del actor, que cada vez demuestra más virtudes sino que sea parte de la construcción del personaje o que su acompañante, Amy Pond haya cogido tanto protagonismo que ha desdibujado la figura del Doctor. Esto, repito, no tiene porque ser nada malo, sino que ha hecho que el equilibrio de tiempos de la serie varíe. No en vano, según lo que hemos podido ver, por primera vez en esta nueva versión, durante la sexta temporada Doctor Who tendrá tres acompañantes regulares.

Por ello, de nuevo en el especial, a pesar de que sus compañeros habituales fueron meras comparsas el Doctor volvió a estar muy bien acompañado por unos impresionantes secundarios (Michael Gambon como el mezquino soberano y Katherine Jenkins, una mezzosoprano metida a actriz para ser una compañera temporal del Doctor) que dan una nueva dimensión a esta historia con el mejor Matt Smith que hemos visto desde su llegada a la saga. La historia, aunque en momentos pierde ritmo, es preciosa y digna de un especial como este. Además, la elección de la mezzosoprano nos acompaña toda la hora con su dulce voz… y es que Moffat consigue que acabes adorando la navidad aunque no te guste. El amor de sus personajes por estas fechas y el misticismo que le da una triste y melancólica introducción (que viene a decir que la navidad existe más allá de nuestras estrellas, aunque no se llame navidad) hace que esta fascinación navideña se contagie.

Navidad, puta navidad

Tal vez,  el tono es la principal diferencia con Misfits, que disfrutó de su primer especial navideño tras terminar unos días atrás su segunda temporada… o eso nos habían dicho, porque el especial no fue más que el epílogo perfecto a esta segunda tanda de episodios memorables. Posiblemente, el sexto y último capítulo no había sido el mejor para terminar y además, nos dejaba un cliffhanger pequeño y poco interesante… ¿Qué iban a hacer nuestros queridos protagonistas fuera del centro? Esto quedo resuelto desde el minuto uno del especial de navidad: sobrevivir de la forma más cutre que pueden… salvo Simon, que ahora mola y vive en un apartamento tope tecnológico con su novia… Tener un yo del futuro que deja pagadas las cosas, mola, definitivamente. El tono fue igual de gamberro, o más, que en un capítulo de la serie regular y la duración de especial fue también la de un capítulo normal… Es decir: fue un episodio más ambientado en navidad… Bueno, uno más no, el broche perfecto a la temporada y un final más digno.

Durante el capítulo, se hacen alusiones a la navidad como espacio temporal donde se ambientan las cosas, además de que  Overman es un cachondo y en el especial de navidad el “enemigo” de nuestros queridos perdedores es una reencarnación de Jesús… pero poco más. El resto de sucesos podían haber transcurrido en cualquier otra época del año. La trama empieza girando alrededor de sus nuevos trabajos (camareros, barrenderos, Nathan sigue viviendo en el centro, etc.) y de la pareja Simon-Alisha. Una Alisha, cada vez más enamorada del tímido aspirante a superhéroe, decide intentar algo para poder tocarle (recordemos que su poder hace que cada vez que la tocan, esa persona se ponga tan cachonda que pierde el control) y demostrarle lo mucho que le quiere. Ese algo es vender su poder. La cosa funciona y el resto le siguen, incluido un desencantado Simon, que es manipulado por su pareja que le miente de su futuro… Ella sólo quieren que sean normales.

La cosa pinta rara: Nuestros héroes sin poderes y un Jesús, ex-sacedorte con la fe perdida y mucho dinero para comprar poderes ganando fuerza en le vecindario. Además, de que Nathan se enamora de una chica embarazada de ocho meses y medio y se convierte en un responsable papá y Curtis sigue sufriendo desgracias como parece ser su sino en esta serie. Seguimos sin noticias de Kelly. La verdad, es que es un capítulo digno de verse y con un final que está a la altura del de la primera temporada de esta brillante serie británica.

Como decía la principio, de este epígrafe, la principal diferencia entre ambos especiales es el tono. El de Doctor Who es el amor a estas fechas y la mistificación de ellas más allá del significado religioso (algo tremendamente acertado para una serie de ciencia ficción), mientras que el de Misfits se puede resumir en Navidad, puta navidad y remarca la soledad y tristeza que pueden inundar muchas vidas durante unos días tan deliberadamente alegres. En la contraposición gana el espectador que puede disfrutara de dos espectáculos visuales y de dos historias totalmente distintas.

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Mamá, soy inmortal


Un satisfecho Nathan narra su visita a su progenitora tras ser desenterrado: “Mamá, soy inmortal”. Han pasado cinco minutos desde el inicio del primer capítulo de la segunda temporada y se han cargado de un plumazo el cliffhanger que tantas alabanzas de críticos había recibido: El chico inmortal enterrado. Hubiera sido fantástico un capítulo a lo Buried… pero no pudo ser. A pesar del decepcionante principio de temporada en el que rompen con el desarrollo de la serie hasta entonces y se ventilan las tramas en continuidad en un suspiro, Misfits ha terminado una sobresaliente segunda temporada, que francamente ha superado con creces a la primera.

Esta crítica no es baladí, en una serie de la calidad que se le presupone a esta, no se deben pasar por alto ciertas incoherencias que aunque perdonables son mejorables. La primera temporada había enamorado a todo el mundo, sobre todo por el personaje de Nathan (Robert Sheelnan) que para muchos se había convertido en el protagonista de la serie… Algo que yo nunca entendí, porque sin ser una estructura Skins, si que es una serie que según el capítulo carga a un personaje o a otro de protagonismo. De hecho, creo que la primera temporada el peso caía tanto en él como en Curtis que se había convertido en el más interesante durante la primera tanda de episodios.

En esta segunda temporada, las cosas también han cambiado en el reparto de protagonismos. Los dos primeros episodios son casi un monólogo de Nathan, en los que los creadores nos dan la oportunidad de vislumbrar lo que sería una serie protagonizada en exclusiva por este particular personaje… algo totalmente inaguantable. Y es que, Misfits gana enteros cuando el peso se reparte y entran en juego el resto de superpringados que pululan por el centro social. Porque si es cierto que, Nathan es atractivo y repulsivo a partes iguales, que tiene ese toque explosivo que le hacen ser impredecible, también lo es que es difícil implicarte e identificarte con él, porque al igual que otros desahogos cómicos (Barney Sttinson, Joey Tribbiani, etc.) en muchos momentos es poco más que una caricatura.

De huelebragas a héroe

Por ello, el gran acierto de este temporada, es darle mucho más peso a Simon que ha dejado de ser el pervertido huele bragas de la primera temporada para convertirse en el prototipo de superhéroe más clásico, aunque con ciertos toques  de interés que le hacen único. Su regreso desde el futuro para proteger a su amor, aún a sabiendas de que ello provocaría su muerte, hizo que Alisha rompiera una tensión sexual imposible de resolver con Curtis (una de esas tramas que podían haber dado mucho más) y mostrando que a veces el que más calla es el que más tiene que decir. Un tributo a nuestro nuevo héroe es la última escena del quinto capítulo en la que los cinco miran al vacío disfrazados de superhéroes y Simon ocupa el centro escoltado en primer termino por Nathan y su Julieta particular, Alisha.

La historia entre Simon y Alisha puede dar grandes momentos  a esta serie y por ello, es de esperar que durante la tercera temporada no se vuelvan a cargar las tramas en continuidad. De hecho ya ha dado chispazos de lo que puede llegar a ser: Me parece especialmente significativo el momento que su viaje al pasado cobra total sentido, al interponerse entre una bala y su amada, sabiendo que con este acto va a morir… Digo que en parte, porque la razón de realizar este viaje no ha quedado del todo claro, ya que poco ha podido cambiar el futuro en el que ella moría siendo ya su amada…  Remarco esto último porque es la parte que no cuadra y que esperemos que expliquen más adelante.

Curtis ha perdido mucho del protagonismo que tuvo durante la primera temporada, convirtiéndose en un secundario de lujo. El principal problema ha sido la rotura de su relación con Alisha que le ha dejado descuadrado y fuera de foco en muchos momentos. La buena noticia ha sido las primeras pinceladas de una nueva relación con Nikki, el nuevo personaje introducido poco a poco y sin prisas, en lo que para mí es uno de los grandes aciertos de Howard Overman. El poder de Nikki, la teleportación, adquirido al recibir un trasplante de corazón puede dar mucho juego y su relación con Curtis puede ayudar al que nuestro querido atleta recobre el brillo perdido.

La gran damnificada de estos cambios ha sido Kelly que sólo ha tenido cierto brillo en tramas episódicas y es que su poder, y  de hecho también la construcción del personaje parece cada vez menos necesario para el desarrollo de la serie. La poca química con Nathan hizo que su trama amorosa se cayera y su personaje apenas ha crecido durante estos capítulos.  De hecho, si tuviera que rescatar algo de ella sería “Yo me folle a un mono”… Sí… es triste que este personaje macarra y telépata se haya quedado en nada, pero a falta de un nuevo giro parece bastante superfluo incluso en muchos momentos está de más.

Ya conocen sus poderes…

En la primera temporada la trama horizontal se basaba en el descubrimiento de los poderes de cada uno de los personajes y en protegerse ante los problemas que habían provocado a matar a su enloquecido primer cuidador. Fue un acierto no hacer un héroes II en la  que los superpringaos huyen de la policía. Este segunda, sin embargo no tiene una línea horizontal tan marcada salvo el crecimiento de Simon y la decisión de no hacer públicos sus poderes… Ha habido casi un malo por episodio y el peso de la continuidad lo ha llevado los tramas personales… Aunque, al principio parecía que iba a ir sobre quién era el enmascarado que les ayudaba (en parte, ha sido así) la temporada ha servido para terminar con la posibilidad de un mundo en el que los héroes fueran públicos y vistieran en mayas (aunque esto no está del todo descartado) y poder centrarse más en tramas de bajo rango.

Tan de bajo rango, que el enemigo más peligroso que han tenido ha sido un lactoquinético que tal como menciona Kelly “es el poder más mierdoso” que se pudieron imaginar, salvo porque todos o casi todos desayunamos leche y tomamos algún lácteo durante el día. La grandeza de Misfits también es esa… buscar poderes distintos y/o darle giros a poderes ya conocidos (Nathan es inmortal y tiene cierta conexión con los muertos).

 

¿Qué podemos esperar?

Es difícil pronosticar. Por el momento, las buenas audiencias han provocado que E4 encargue un especial de Navidad atípico, ya que lo normal es que sea el primer capítulo de la temporada y no un epílogo. En este especial, por lo que se muestra en el trailer, veremos una historia independiente muy al estilo de los de Doctor Who (que por cierto, también vuelve con su especial navideño). En cuanto a la tercera temporada, es difícil predecir viendo la evolución de la primera temporada a la segunda… esperemos que pase lo que pase, la serie continué por los senderos de la diversión y la innovación y si puede ser que no se carguen las tramas en continuidad…


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