El tocino veloz


LA CONTRACRÍTICA de hoy no va exactamente sobre televisión, pero si con algo muy relacionado con la televisión: Las descargas.  Ayer, en el blog En tiempos como estos su autor hacía una reflexión sobre las descargas titulada:  La velocidad, el tocino, Espartaco y las descargas.

…es muy sencillo entender que de la misma forma que nadie tiene la ocurrencia de decir que al poner la tele y ver una película estoy “robando”, o de la misma forma que nadie tiene la ocurrencia de decir que cuando pongo cadena 40, le estoy quitando dinero a Alejandro Sanz, tampoco nadie debería tener la ocurrencia de decir que cuando voy a “seriesyonkis” le estoy robando a nadie. Por un simple motivo, igual que cada espectador de una película de TV, igual que cada oyente de una canción en la radio, no son un comprador del producto físico, tampoco el que ve una película en megavideo, es un comprador perdido del producto físico.

Vamos a ver, no sería exacto decir que un usuario de seriesyonkis está robando por visionar en esa página un producto audiovisual. En realidad, son los dueños de seriesyonkis los que están apropiándose indebidamente de ese producto ya que estas personas no han pagado a los poseedores de los derechos de dicha obra la cantidad acordada para reproducirla en su web. En cambio, las televisiones y cadenas musicales si lo han hecho, ahí radica la diferencia sustancial.

De hecho, entre toda esta polémica dichas páginas no se han molestado (o por lo menos no lo han hecho público) en llegar a un acuerdo con los autores, productoras o distribuidoras y convertirse en una plataforma oficial. ¿Por qué? Porque tendrían que pagar grandes cantidades de dinero para que dichos visionados fueran legales. Cada vez, que un usuario entra en una de estas páginas, un señor que no ha movido un dedo para crear esa obra ingresa dinero por ella, mientras sus autores (no hablo solo de cantantes conocidos, sino de guionistas, directores, iluminadores, fotógrafos, actores, sonidistas, montadores y un largo etcétera) que han dejado meses de su vida en llevarla a cabo no ven ni un duro.

Tampoco hay que ser muy inteligente, pues si yo puedo verlo, cualquiera podrá, que si existe seriesyonkis, o cinetube o pordescargadirecta, es simplemente por la pura inacción de los medios de comunicación  y cultura tradicionales, anquilosados en el S.XX y que no han sabido llevar un modelo de negocio coherente al S.XXI. 
 
SeriesYonkis, Cinetube, Pordescargadirecta, no son más que meros productos de transición, meras islas en un mar, que intentan satisfacer una demanda que no está siendo cubierta. Son “apaños”, “parches”, “sustitutos” de lo que desea la gente: una televisión y una radio de calidad en Internet pero además con las características que tiene internet: el poder elegir lo que quiero, cuando quiero.
Es verdad que estas páginas dan oferta a una demanda existente. El problema es que no puedes obligar a una industria a seguir lo dictados de un grupo de gente. ¿Es recomendable que lo hicieran?  Si, pero no puedes coaccionarles bajo la amenaza de robo… eso es extorsionar. De todas formas, la industria televisiva, cinematográfica y musical ya están buscando soluciones al problema. Lo que pasa es que esta búsqueda es lenta y tardará en llegar.
 
De todas formas, es gracioso que constantemente hablen de un modelo de negocio coherente en un país que se ha hundido cuando se ha hundido la construcción. Un modelo de negocio nada coherente. Con esto quiero decir que debemos darnos cuenta que la adaptación a estas nuevas tecnologías va a llevar años y que los autores (y toda la lista de personas citadas antes) deben seguir pudiendo vivir de su profesión. En cualquier caso, de ninguna manera se debe solucionar dicho distanciamiento mediante la extorsión y el robo, y con esto no pretendo insultar a nadie.  Es como si al butanero (siguiendo la metáfora de uno de los comentarios del blog) le robaras las bombonas porque existe el gas natural…
 
Por tanto y en conclusión, ¿si cuando veo Spartacus: Sangre y Arena en Play Cuatro no estoy cometiendo ningún delito y tampoco estoy pagando un solo euro? ¿Por qué me quieren hacer creer que cuando lo veo en Megavideo sí lo estoy cometiendo? ¿Porque ellos no se llevan su parte del pastel?
Si, porque la gente que crea esos productos quieren llevarse una parte de su pastel. El pedazo que les corresponde. Cuando ves un capítulo a través de Play Cuatro, la web de Antena 3, Telecinco o La Sexta, la cadena y los autores reciben ingresos por publicidad y aunque a ti te resulte gratis ellos si reciben lo que les corresponde. Un modelo que todavía no es rentable para los productores y aún así está implantado con casi todos los productos patrios ya que los importados tienen otro tipo de contratos y no pertenecen al canal en su totalidad.
 
Para terminar, quiero hacer una reflexión sobre la Ley Sinde, sobre la cual estoy en total desacuerdo. Muchos internautas arremeten contra los autores españoles por su aplicación. ¿De verdad creen que el lobby cinematográfico/televisivo de Hollywood no ha presionado? Nadie quiere que le roben su trabajo y parece que es difícil de hacerlo entender en un país que se está dispuesto a todo por el todo gratis.
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La semana Sinde


Esta semana ha estado marcada desde sus inicios por el fracaso de la Ley Sinde, lo que es una buena noticia porque se ha tumbado una ley que permitía al ejecutivo cerrar páginas webs bajo sospecha de descarga ilegal sin orden judicial o lo que es lo mismo algo totalmente anti-democrático. Por otro lado, es una mala noticia, malísima, para los que se han convertido en los villanos más temidos de la blogosfera: Los autores. Y es que seguirán trabajando y cobrando menos de lo que producen: ¡Bien! ¡Podré seguir dándole mi atención (dinero en publicidad) al señor de seriesyonkis! Y es que parece ahora que ganarte la vida con productos culturales está mal visto… sino miren este artículo de Mi madre es idiota.

En él, se hace una fantástica comparación entre los intermediarios que trasportan tomates y las televisiones y distribuidoras. “Agregué a la mula la tercera temporada de In treatment” dice alegremente… No sé, si lo ha hecho pagando atenciones a alguna de las páginas que se está lucrando con poner cada vez más difícil producir algo en nuestra endeble industria cultural, pero sea como sea continúa: “Si yo pudiera bajarme por internet un kilo de tomates pagándole al agricultor el mismo precio que le pagan a él (esto es unos treinta céntimos) y pudiendo ahorrarme así la diferencia respecto a los dos euros que me cobran en la frutería no tengas la menor duda de que lo haría Rafa, lo haría” y finaliza pidiendo que los intermediarios innecesarios se busquen otro trabajo… En principio estoy de acuerdo, salvo porque este razonamiento no se puede aplicar a la televisión o al cine.

En primer lugar, si se pueden eliminar productoras y distribuidoras… De hecho se ha hecho. Podéis ver ‘Malviviendo’, ‘La vida según yo’ o infinidad de series a través de internet pagando treinta céntimos o nada… ¿Qué pasa? Qué no tienen la misma calidad, ni están igual de cuidadas que ‘In treatment’ y que aunque pagues 30 centimos a Rodrigo García o Paris Barclay(showrunners de la serie) a él de poco le serviría para pagar a su equipo y no me refiero solo a los actores y guionistas, ni tan siquiera a los directores… me refiero a los eléctricos, montadores, sonidistas, gente de catering, etc. Después, enlaza otro artículo con “un análisis más serio” del tema y en el nos dejan un argumento escalofriante: “Pero en el debate de la revolución tecnológica y de la revuelta de los consumidores contra los abusos de los dueños del mercado, se manipulan a menudo las cifras. El cine en España no ha parado de crecer en la última década, según los datos oficiales del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales”. ¡Sí! ¡Sí! ¡Viva! Cómo han ganado más dinero del que ganaban hace diez años (no hagamos un cálculo del encarecimiento de la vida, ni de las subida  del IRPF u otras cosas que hay que hacer para realizar estos cálculos en condiciones) podemos robarles que son jodidamente ricos… 

Un modelo obsoleto

Hay muchas cosas ciertas en las palabras muchas veces poco objetivas de la blogosfera. La más importante para mi es que es cierto que estamos ante un modelo de distribución obsoleto, lo que para nada es motivo para alabar el robo del trabajo de mucha gente (y no hablo sólo de los derechos de autor). Para explicarlo sencillo, cada vez que un producto pierde dinero, no son sólo los guionistas (esos demonios que quieren robarnos), los directores o los productores… pierde su trabajo mucha gente que necesita su sueldo para sobrevivir (ya enumere parte de ellos antes) y no sólo eso, sino que las empresas que deben invertir en nuevos productos lo hacen ajustando márgenes, perdiendo calidades o perdiendo dinero. En este país (sólo basta estar una tarde en una cafetería para escucharlo de muy diferentes bocas) ser empresario está muy mal visto y ganar dinero también… eso sí que a mí no me toquen mi nómina al fin de mes…

Y es que entre tanta demagogia mezclada con ideas radicales, a veces no nos damos cuenta de que los cambios han de producirse poco a poco y que los negocios tardan en adaptarse a la nuevas tecnologías. En España ya tenemos spotify y nadie ha alabado esta iniciativa de discográficas, distribuidoras y artistas de poner a disposición de todos sus productos sin pagar ni un céntimos (no caigamos el absurdo, está claro que lo hacen porque les beneficia), pero se sigue pirateando música y a la gente le extraña que los autores se quejen… ¿Dónde están aquellos que decían que se bajara el precio de los cds y los comprarían? Ya no es que los hayan bajado… es que son gratis…

En televisión, en Estados Unidos se busca seguir el mismo camino con Hulu o TVGorge para el resto del mundo… pero, ya las páginas webs de las cadenas, Antena 3, La 1 y La Sexta a la cabeza cuelgan sus series y programas para que puedan ser vistos a cualquier hora de manera gratuita o a un precio irrisorio. Pero, lo fácil es demonizar a gente que vive muy bien (o eso pensamos) y así no tener cargo de conciencia cuando no solamente le robamos, sino que pagamos indirectamente a otros por su trabajo. ¿De verdad no les parece normal que se indignen? ¿Algún día Megavideo y Seriesyonkis publicarán el dinero que han ganado con estas prácticas? Aunque, francamente creo que no se trata de dar argumentos ya que nos un conflictos de razones sino de educaciones. Para terminar y explicar esta última afirmación os dejo este fantástico artículo de Daniel Sánchez Arévalo.

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