Las series de cable no son de prime-time


Contradiciendo que las series de cable son una buena opción a la hora de programar el prime-time en España, creo que por sus características de concepción están mejor situadas en otras franjas donde su evolución será más estable.

Siempre que se habla de maltrato de las series extranjeras por parte de las cadenas, se suele recurrir a Cuatro y su programación de productos como Dexter, Mad Men o True Blood. Todas ellas series con gran impacto en su país de origen, grandes críticas y buenas audiencias han sido relegadas normalmente al late night tras la oferta principal de la cadena. Es cierto que son horas extrañas para ver la televisión y que mucha menos gente disfruta de ellas por esta razón… pero también lo es, que seguramente en el prime-time no darían la talla.

Los resultados de The Walking Dead y Spartacus son espejismos, no nos engañemos. No cualquier serie de cable puede funcionar en el horario estelar. Tanto los zombies como los gladiadores tratan temáticas normalmente ajenas a la televisión, han recibido una campaña de promoción brutal y han tenido suerte de tener una programación que las cuide y proteja. Pero lo cierto es que posiblemente si The Walking Dead hubiera durado más de seis capítulos (tres noches a doble episodio) sus audiencias hubieran empezado a desgastarse.

Esto se debe a que normalmente las series de cable apuestan por una trama horizontal, que salpicada por tramas episódicas, ocupa la mayor parte del capítulo. Por lo tanto, si te pierdes uno de los episodios corres el riesgo de perder el hilo del relato. ¿Y cómo consiguen paliar esta pérdida de audiencia sus canales de origen? Son canales de cable y utilizan el multipase y canales secundarios para facilitar que el espectador que se ha perdido un capítulo en el horario estelar, pueda reengancharse.

Otra opción, es lo que hacía ese rara avis que fue El Internado. La serie de Globomedia tenía un previo bastante largo en el que se recordaba al espectador la evolución de las tramas hasta el principio del capítulo y de paso ocupaba más tiempo, lo que el canal agradece siempre. No es el único producto de Antena 3 que lo hace… Doctor Mateo es conocida por sus largos resumenes en los que puedes enterarte de todo lo sucedido desde el principio de los tiempos.

¿Es esto una solución? Puede, de todas formas, ambas series sufrieron o sufren un gran desgaste en las audiencias. Las historias en continuidad son más dadas a este fenómeno que un procedimental (El Mentalista, Castle o CSI) porque en las series de un caso por capítulo no es necesario ver todos los episodios para engancharte a uno que te encuentres en medio de un zappeo. La prueba es que Spartacus ha sufrido un considerable bajón en las audiencias con el regreso de El Mentalista a La Sexta.

¿Y el éxito de Downton Abbey? No está claro que sea un éxito. En España siempre lanzamos las campanas al vuelo cuando un estreno consigue datos aceptables. ¿Recuerdan Ángel o Demonio? Tras su primera emisión con unos grandes datos Telecinco se apresuró a anunciar su renovación por otra temporada. Ante la Downton marcó un 9%. El efecto estreno es un gran aliciente para el espectador que siempre busca que le sorprendan, pero habrá que esperar para medir el desgaste de la serie inglesa.

¿Y si esto es así, porque las cadenas compran series de cable? En general, las series extranjeras son productos que no son excesivamente caros y además, suelen comprarse en paquetes en los que se incluyen series con varias temporadas a cuestas, terminadas o simplemente menos atractivas para la emisión en abierto que alguna de las compradas. Por ello, normalmente cuando se anuncia alguna gran adquisición viene acompañado de unos cuantos productos más. Antena 3 ha comprado también el remake de Arriba y abajo que no ha despertado demasiado interés ni en su país de origen, pero posiblemente sería una condición para hacerse con Downton Abbey (la serie más cara de la tele inglesa).

En conclusión, la calidad de las series de cable o simplemente el gusto de tener una historia en continuidad, es un placer que se ha extendido gracias a internet que facilita el seguimiento de estos productos, pero lo cierto es que son series de difícil programación debido a la dificultad añadida de que la audiencia no se pierda en la evolución de sus tramas.

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No es una serie de zombies


Mañana, La Sexta estrena Walking Dead en su prime time… y por muy raro que pueda sonar es una serie de zombies ¿o no?. Y es que tanto el cómic (creado por Robert Kirkman) en el que se basa esta serie como el producto proveniente de AMC y Frank Darabont es algo más que una serie sobre zombies. Tampoco nos llevemos a engaño: Hay zombies, y muchos, pero que si te dicen que son tomates armados con sierras eléctricas y chupachuses el relato funcionaría igual. En definitiva, los muertos vivientes no son más que una excusa para ver otras muchas cosas, al igual que los vampiros de Soy leyenda podrían haber sido perfectamente zombies (¿De verdad no lo eran?). La promo de la cadena (debajo del párrafo) son muy elocuentes sobre este asunto.

Vamos con el momento caratula: Walking Dead narra la historia de los supervivientes a una plaga que se trasmite a través de la saliva. Esta plaga convierte a los muertos por su causa en muertos andantes guiados por su cerebelo en busca de alimento sin que su cerebro funcione. El relato se inicia con un sheriff, Rick Grimes, que despierta tras estar en coma en el hospital y se encuentra con todo el tema sin entender nada. Partirá en una búsqueda de su familia, respuestas y otros supervivientes (en este orden) e irá descubriendo el mundo desbastado por la enfermedad de origen bacteriana.

En el fondo, Walking dead es una historia sobre la supervivencia, sobre las dinámicas de poder en la construcción de la sociedad y sobre personajes. ¡Qué bonito suena siempre decir que una serie va sobre personajes! ¡Todas las series van sobre personajes! Pero, esta en particular es una serie cuya fuerza es la continua toma de decisiones limites a las que se somete a los protagonistas. Y este mérito, es quizás su mayor carga porque los personajes no tienen la fuerza necesaria, por lo menos de momento, para sustentar el relato que decae por momentos para recuperarse después… Curiosamente, los finales de capítulo están muy elegidos para dejarte con ansias de más… y mira que sufrir “el mal del cliffhanger” (en otros lugares llamado “el mal Perdidos”) con tan sólo seis capítulos emitidos es toda una hazaña.

“El mal del cliffhanger” es tener capítulos con 38 minutos intrascendentes y 2 interesantes colocados curiosamente en la parte final. Esto no es tan exagerado en la serie y no creo que haya sido algo consciente sino que la química actoral y la construcción de personajes ha fallado. Con esto no quiero decir que la serie sea aburrida ni que no merezca la pena, porque para nada es así. Es un producto muy entretenido y de un calidad muy alta, pero su principal problema ha sido que es una adaptación.

Adaptar no debe ser fusilar

Desde que Zack Snyder llevase a la gran pantalla 300, se ha puesto de moda hacer adaptaciones fusilando el original. Lo cual no deja de ser curioso: A-DAP-TA-CIÓN… Quiero decir, la palabra que define el proceso de pasar un relato de un medio al otro es adaptación porque se requieren ciertos ajustes para que la historia siga funcionando y sino se hacen se crea un producto cojo en muchos aspectos. Esto debe aplicarse, a pesar de su cercanía a lo audiovisual, también a los cómics que tienen unos códigos distintos al cine o a la televisión.

Es por esta razón que los personajes de la serie parecen tan planos: Son esto y nada más (Tú eres el héroe y no se te ocurra tener miedo o ser también coleccionista de maquetas). En el cómic se pueden retratar los procesos mentales, los pensamientos, es mucho más normal que se usen efectos visuales para darnos cuenta de sus sentimientos, emociones, etc. En televisión solo existen los diálogos y el rostro del actor… Por ello, para marcar ciertos sentimientos, ciertas actitudes, a veces hay que crear situaciones para que el espectador le quede claro lo que el personaje piensa o siente. Cuando fusilas el cómic estas escenas no existen y por tanto los personajes tienen un desarrollo más lento o inexistente. Se crean acciones que no tienen sentido para el espectador que no haya leído el original y hace que todo pierda entidad.

El otro gran problema de la serie es que los cómics y la televisión tienen periodicidades distintas. Es decir, un cómic se pública una vez al mes y el relato no se corta al menos que se acabe la colección o se cambie de guionista (cosa que en Walking Dead nunca ha pasado), mientras que una serie tiene temporadas más o menos cortas. En este caso muy corta (6 capítulos de 50 minutos). ¿Por qué es esto un problema? Porque la temporada, al fin y al cabo, es una unidad dramática y lo es para todas las series, ya sean procedimentales tipo C.S.I. o seriadas con The Wire o Dexter. Siempre hay algo que une a los capítulos de una temporada para convertirlo en una entidad dramática… En Walking Dead esto no pasa.

No sucede porque como he dicho el cómic no sufre estos cortes y no están marcados los puntos de acción para que esto suceda. Esto provoca que los sucesos deban estirarse o acortarse para llegar a un punto medianamente significativo donde parar la temporada y que ese punto podría haber sido cualquiera de los otros finales de capítulo (como ha sucedido en esta primera tanda de episodios). Tal vez, sea una exageración… pero, en el mundo del cine y la televisión hay una máxima: Cuenta tu historia en una frase. Esto se podría aplicar a las grandes temporadas de las grandes series y en Walking Dead no es posible.

Si has leído hasta aquí, supongo que es porque la serie te despierta cierto interés (perdona, que te tutee pero escribir de usted es taaaaaan serio) y espero no haberte desanimado a verla, porque al final del todo y con sus errores Walking Dead es un producto audiovisual de alta calidad y un relato muy divertido y entretenido… y al contrario de lo que suele suceder con las series de AMC tiene mucho ritmo, así que aburrirte no te vas a aburrir. Además, la continuidad de la serie está asegurada con una segunda temporada de 13 capítulos que actualmente se está preparando. Para terminar, tengo una duda: ¿Eres de zombies que corren o de zombies que andan?

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