Decepciones esperanzadoras


Esta semana ha habido dos finales de temporada de dos de las grandes apuestas televisivas del año. Boardwalk Empire ha terminado su primera temporada en su emisión española y Episodes ha hecho lo propio en su emisión original en Showtime. Ambas eran dos grandes esperanzas para los seriéfilos más exigentes y ambas suman muchos fans y muchos detractores.

Boardwalk Empire era la elegida. La llamada a devolver a HBO al Olimpo  del que la huelga de guionistas y los finales de Los Soprano y A dos metros bajo tierra le había privado estos últimos años. La serie protagonizada por Steve Buscemi y producida por Scorsese, Wahlberg y gran parte del equipo de Los Soprano, nos trasladaba al Atlantic City de los años veinte en plena ley seca. La serie creada por Terence Winter se centra en Nucky Thompson el tesorero de la ciudad, mitad gangster, mitad político. Dicho personaje, a modo de curiosidad, está basado en Nucky Johnson que ocupó dicho cargo desde 1911 hasta 1941.

La serie arranca con la lucha por el control del tráfico de alcohol entre Thompson y sus rivales neoyorquinos. El producto bebe mucho de Los Soprano en el amplio cast, pero se desprende de los toques más cómicos y del personaje agujero negro que era Tonny Soprano. Aunque, Steve Buscemi es el protagonista hay muchas cosas que giran a su alrededor sin que él salga en pantalla y la serie en un futuro podría funcionar sin su participación trasladando el peso a otros personajes, cosa que no creo que ocurra o por lo menos, no de manera inmediata.

También adolece de alguno de los grandes problemas de su predecesora. El amplio reparto hace que tardes en situar a los personajes y mucho más en identificarte y empatizar con ellos. Esto juega mucho a la contra en una serie que nos retrata la vida de unos criminales, ya que en un relato más tradicional la identificación también funciona por los antecedentes audiovisuales (policías, médicos, abogados idealistas, etc.) En cualquier historia en la que el protagonista carece de la ética bienintencionada aceptada socialmente, dicha identificación tarda en construirse mucho más. Al menos que seas Dexter y te hagan falta cinco minutos para conquistar al espectador.

El ritmo lento no es sinónimo de calidad

El otro gran problema de la serie es el ritmo. El querer construir una historia con grandes cimientos a veces pesa a estos cimientos a la hora de su visionado. Le pasó a Los Soprano, con una primera temporada en el mejor de los casos aburrida, le pasó a Rubicon (el paradigma de la falta de ritmo) y le pasa a Boardwalk Empire. A pesar de que a veces lo parece, la falta de ritmo no es sinónimo de calidad y en cualquier relato se debe buscar no aburrir al espectador aunque se esté construyendo algo más grande sobre esa historia lenta, y en ocasiones aburrida.

Lo mismo le sucede a Episodes. La comedia creada por David Crane y Jeffrey Klarik narra las aventuras de dos autores británicos de una serie de éxito a la hora de adaptarla a la televisión americana. Todas sus ideas sobre la serie empiezan a ser cambiadas desde la cadena y su protagonista cincuentón y actor de prestigio reconocido es sustituido por Joey, Matt Leblanc quiero decir. Leblanc interpreta una versión pasada de vueltas de si mismo (o eso espero) en la que su afán de protagonismo le llevarán a trastocar una serie que en su versión británica adora.

La comedia es lenta, con escenas de varios minutos, diálogos largos y una historia que parece demasiado plana para dar lugar a un buen producto. El producto sube enteros cuando Leblanc está en pantalla, ya que la pareja de guionistas ingleses no acaban de cuajar, o no terminaban de hacerlo.

Hablo en pasado porque los dos últimos capítulos de la  temporada, de tan sólo siete episodios, la serie gana enteros y la comedia empieza a ser de verdad graciosa. Es una pena, que para ello hayamos tardado tanto tiempo y no hayamos podido disfrutar de siete episodios memorables. De todas formas, si Showtime decide darle una segunda temporada, todo parece indicar que la serie seguirá creciendo para darnos grandes momentos, y si no es mucho pedir tal vez también suba la velocidad…

Lo mismo sucede con Boardwalk Empire. La serie de Winter tiene uno dos últimos capítulos mucho más interesantes que el resto de la temporada en la que los personajes empiezan a estar definidos y su posición en el mundo más clara. La serie tiene mimbres para convertirse en un mito de la televisión sino vuelve a caer en el relato lento y pretencioso de sus primeros capítulos (eso sí, con unos decorados preciosos y una fotografía casi perfecta) y se centra en contarnos una historia que es de lo que en realidad se trata.

En definitiva, dos grandes decepciones muy esperanzadoras de cara a la segunda temporada. Veremos si se queda en simples ilusiones o los lentos cimientos sirven para levantar dos colosos catódicos.

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Tres capítulos que pudieron terminar con una gran serie


Spartacus: Sangre y Arena era la enésima apuesta para meterse de lleno en el olimpo de la producción televisiva de Starz… Tras varios proyectos fallidos y la decepción de producciones como Crash, la cadena anunció a bombo y platillo su intención de crear su 300 en serie. La historia elegida no era la más original: La del esclavo que puso contra las cuerdas a Roma. La historia de Espartaco. Era la enésima producción que contaba esta misma historia desde que Stanley Kubrick, Dalton Trumbo y Kirk Douglas decidieran llevarla a la gran pantalla a principios de los 60 y con tan enorme predecesora desde entonces ningún remake, secuela, precuela o barbaridad que hayan querido hacer, ha funcionado.

Esta extraña mezcla (300 + historia contada mil veces + cadena acostumbradas a los chascos) no hacía prever nada bueno de esta serie. Bueno sí, algo sí: sexo, violencia y muchos efectos especiales. Y llegó el estreno el 22 de enero de 2010. Las primeras críticas daban por ciertas las sospechas de los aficonados: sexo, violencia y 300 a lo cutre. Bueno, algunas se centraban más en: ¡Oh, dios mío! ¡Xena lo enseña todo!  (Lucy Lawless sale desnuda y esas cosas)

El primer capítulo no es gran cosa y narra de manera apresurada como un protagonista bastante idiota se enfrenta al romano equivocado. A trompicones, que es como avanza la historia, Spartaco acaba como esclavo  en un ludus romano. Un primer capítulo que podría haber sido narrado con tranquilidad y detalle, pero que suena más a vamos a quitarnos el previo de encima todo lo rápido que podamos. El segundo y el tercer episodio no son mucho mejores. Un protagonista que sigue siendo idiota, porque una cosa es ser digno y otra provocar que te maten cada frame del capítulo, se adapta con dificultad a la vida en el ludus donde se entrena.

Sin duda, lo único bueno de estos capítulos son las primeras pinceladas de algunos secundarios, la sensación de similitud entre los deportistas modernos y los gladiadores y las luchas que empiezan a volverse tremendamente divertidas sin alcanzar todavía su cénit y es en este tercer capítulo cuando cambia todo. El carácter temerario de Spartaco se ve aplacado por fín, tras un capítulo en el que nos hablan de las grandes leyendas del circo, cuando recibe una cura de humildad en la arena.

Un cambio de ritmo

 Coincidiendo con la bajada a los infiernos de Spartaco, la serie sube a los cielos. Spartaco es vencido por Crixo en la arena de una manera humillante. Es obligado a pedir piedad y pone entre la espada y la pared a su domine que a pesar de que todo el estadio pide su muerte, le concede una segunda oportunidad. Ésta empieza con Spartacus en peleas ilegales a muerte, rodeado de toda la chusma de Capua… Allí sus ansias por vivir, su estilo febril de lucha y su carácter le salvan la vida… y la serie. A partir de aquí, el timing, el ritmo de la serie se ralentiza y deja e contarnos a grandes rasgos el ascenso del héroe que tantas veces hemos visto y lo hace de otra forma. Metiéndonos de lleno en el día a día, en su sufrimiento, en su fuerza de voluntad, en sus ganas y convierte al proceso en la historia. Es sin duda, el gran hallazgo de esta primera temporada que además nos ha dejado grandes combates, escenas de sexo por dóquier y una lección magistral de planificación en el apartado de guión.

Porque si en otra cosa destaca la serie es en la sensación de que nada está improvisado. Toda acción tiene su reacción que nos lleva a una acción todavía más interesante. Incluso algunos detalles introducidos con tosquedad como es la relación entre Barca y Pietro y su desarrollo acaban convirtiéndose en pilares fundamentales de la historia y ese sentimiento de: ¿Por qué de repente me están hablando de este personaje?, se acaba transformando en una confianza total hacia su showrunner Steven S. DeKnight y su equipo.

 

¿Y ahora qué?

 Tras un final, de temporada en el que Spartaco y sus compañeros (entre ellos un cada vez más carismático Crixo) se rebelan y revientan el ludus matando incluso a Lucy Lawless (que por obra y gracia de la cadena regresará. Starz debería aprender de la política de head-off de HBO y Showtime si quiere estar a su nivel). He aquí lo que sería el inicio del segundo acto de cualquier película basada en tan adaptada historia y la parte más reconocible para el espectador. Esperemos que DeKnight y su equipo sepan jugar con ello y volver a darle una vuelta de tuerca ya sea con el timing de nuevo o como quieran.

La continuación será con una segunda temporada, que se ha visto retrasada por el cáncer sufrido por su actor protagonista, Andy Whitfield, que ha tenido la mala suerte de enfermar de cáncer y aunque la enfermedad parece bastante controlada no podrá volver a tiempo a la producción. La verdad, es que todo lo sucedido ha sido una muestra de sensibilidad de la cadena (además, de que cambiar de prota nunca gusta) y de profesionalidad del actor que a pesar, de sus esfuerzos no estará listo… esperemos que por lo menos le sirva para recuperarse.

Starz para no perder su único producto sólido (a pesar de que este año llegan Camelot, Torchwood y un par de apuestas más) ha encargado una precuela de seis capítulos que llevará el título de Spartacus: God of Sand y que narrará las peripecias de nuestros queridos secundarios del ludus antes de la llegada de Spartacus. No se sabe mucho más de esto, salvo que será una historia cerrada que espero que depare alguna que otra sorpresa.

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