Being Human vs Being Human


Continuamos con el repaso que inicié el lunes con Skins, la segunda adaptación que los americanos de una serie británica de éxito estrenada esta semana ha sido Being Human. En primer lugar, hay que explicar que la serie original es un producto de lo más particular. Es una serie de autor con todo lo bueno y lo malo que tiene esta afirmación.

El Being Human inglés emitido por el tercer canal de la BBC (BBC Three) que normalmente se dedica a estos productos minoritarios, narra la vida de un vampiro, un hombre lobo y una fantasma que viven juntos. El argumento puede parecer de lo más marciano y la serie es de lo más marciano, pero muy divertida. El tono va desde la comedia negra y de gag puro al terror más Buffy Cazavampiros… En esto se nota la mano del autor, Toby Whithouse que es actor-comediante además de guionista. Whithouse se ha convertido en un experto en estos productos tras haber participado tanto en Doctor Who como en Torchwood, el spin-off de la primera y ésta es su primera aventura como creador… eso también se nota.

Y es que una serie de autor puede aportar muchas cosas: Personajes interesantes (los tiene), distintos a lo que solemos ver (alguna que otra cosa nueva se ve, pero son bastante clásicos) y tramas fuera de lo común o con un tratamiento distinto (en esto si que destaca)… pero también, tiene el problema de que el producto se imbuye totalmente en el universo personal del autor y si este no está del todo definido… la serie empieza a dar tumbos. Este es uno de los principales problemas de la serie, muchas veces da la sensación de improvisación continua y de falta de un destino.

No es el único, ya que una realización poco vistosa y muchas veces torpe, seguramente debido a la ausencia de dinero y tiempo para mejorarla, y unas localizaciones que hacen que la historia pierda parte de la credibilidad que toda serie de este tipo necesita para no convertirse en una parodia. Eso sí, a pesar de sus fallos el Being Human de Whithouse es un producto totalmente disfrutable, muy divertido y original.

El éxito de adaptar

Syfy, la cadena de cable que ha llevado a cabo la ADAPTACIÓN (lo pongo en mayúsculas para resaltar la importancia del sustantivo y que no pone de la copia), ha sabido ver las taras de la serie y aunque Tobey Whithouse está en el proyecto ya no es el único guionista de la serie. Además, por una vez parece que han aprovechado la segunda oportunidad y han mejorado el producto.

El principal cambio es el tono. Ya no es una dramedia, aunque tenga algún momento de humor… Es un drama fantástico (de fantasía) y terror. Esto se nota desde el casting, donde el hombre lobo deja se mitad desahogo cómico, mitad personaje, para convertirse en personaje a tiempo completo. La construcción del vampiro, llamado Aidan en la nueva versión en honor del actor que lo interpretó en la original, y el fantasma son bastante parecidas por lo que hemos podido ver por el momento.

El casting no mejora ni empeora la serie… La transforma. La ausencia del carismático vampiro interpretado por Aidan Turner (lo mejor para mi de la serie original) es sustituido por un más contenido Sam Witwer… El tema del hombre lobo ya lo trate antes… y la fantasma mantiene ese encanto de dulce chica border-line.

Otro elemento muy destacable es el trabajo de producción (se ve que hay más dinero) que hace el mundo de Being Human más realista, más cercano… y transforma un Bristol de cartón en un Bostón de carne y hueso. Las localizaciones están más acorde con el relato y por primera vez, en el universo Whithouse, la sociedad vampírica no da risa y si un poco de respeto.

Por último, cabe destacar el trabajo de dirección de Adam Kane, co-productor ejecutivo y director del piloto y algún capítulo de la serie. Las líneas maestras de la narración audiovisual da profundidad a la serie y el uso de la música, muy destacable también en la original, cierra un producto de lo más recomendable. Su experiencia como director y operador de cámara en series como Héroes, Anatomía de Grey o Criando Malvas y su cargo de responsabilidad en la serie es una muestra de que Syfy le ha dado más importancia a este aspecto y se agradece.

Resumiendo, por una vez han sabido aprovechar la oportunidad para corregir errores y a pesar de conocer (en mi caso) la historia original el piloto es muy entretenido y los cambios argumentales, de producción y lo acertado del casting hace que te olvides de que estás viendo un remake y dejes de comparar. La segunda adaptación de Being Human (la primera la realizó hace un año la cadena canadiense de cable SPACE (Si, acabaré viéndola) es un ente que parece que quiere independizarse rápidamente de su progenitora y  convertise a su vez en una serie de obligado visionado, ya no sólo para los fans del género.

No es una serie de zombies


Mañana, La Sexta estrena Walking Dead en su prime time… y por muy raro que pueda sonar es una serie de zombies ¿o no?. Y es que tanto el cómic (creado por Robert Kirkman) en el que se basa esta serie como el producto proveniente de AMC y Frank Darabont es algo más que una serie sobre zombies. Tampoco nos llevemos a engaño: Hay zombies, y muchos, pero que si te dicen que son tomates armados con sierras eléctricas y chupachuses el relato funcionaría igual. En definitiva, los muertos vivientes no son más que una excusa para ver otras muchas cosas, al igual que los vampiros de Soy leyenda podrían haber sido perfectamente zombies (¿De verdad no lo eran?). La promo de la cadena (debajo del párrafo) son muy elocuentes sobre este asunto.

Vamos con el momento caratula: Walking Dead narra la historia de los supervivientes a una plaga que se trasmite a través de la saliva. Esta plaga convierte a los muertos por su causa en muertos andantes guiados por su cerebelo en busca de alimento sin que su cerebro funcione. El relato se inicia con un sheriff, Rick Grimes, que despierta tras estar en coma en el hospital y se encuentra con todo el tema sin entender nada. Partirá en una búsqueda de su familia, respuestas y otros supervivientes (en este orden) e irá descubriendo el mundo desbastado por la enfermedad de origen bacteriana.

En el fondo, Walking dead es una historia sobre la supervivencia, sobre las dinámicas de poder en la construcción de la sociedad y sobre personajes. ¡Qué bonito suena siempre decir que una serie va sobre personajes! ¡Todas las series van sobre personajes! Pero, esta en particular es una serie cuya fuerza es la continua toma de decisiones limites a las que se somete a los protagonistas. Y este mérito, es quizás su mayor carga porque los personajes no tienen la fuerza necesaria, por lo menos de momento, para sustentar el relato que decae por momentos para recuperarse después… Curiosamente, los finales de capítulo están muy elegidos para dejarte con ansias de más… y mira que sufrir “el mal del cliffhanger” (en otros lugares llamado “el mal Perdidos”) con tan sólo seis capítulos emitidos es toda una hazaña.

“El mal del cliffhanger” es tener capítulos con 38 minutos intrascendentes y 2 interesantes colocados curiosamente en la parte final. Esto no es tan exagerado en la serie y no creo que haya sido algo consciente sino que la química actoral y la construcción de personajes ha fallado. Con esto no quiero decir que la serie sea aburrida ni que no merezca la pena, porque para nada es así. Es un producto muy entretenido y de un calidad muy alta, pero su principal problema ha sido que es una adaptación.

Adaptar no debe ser fusilar

Desde que Zack Snyder llevase a la gran pantalla 300, se ha puesto de moda hacer adaptaciones fusilando el original. Lo cual no deja de ser curioso: A-DAP-TA-CIÓN… Quiero decir, la palabra que define el proceso de pasar un relato de un medio al otro es adaptación porque se requieren ciertos ajustes para que la historia siga funcionando y sino se hacen se crea un producto cojo en muchos aspectos. Esto debe aplicarse, a pesar de su cercanía a lo audiovisual, también a los cómics que tienen unos códigos distintos al cine o a la televisión.

Es por esta razón que los personajes de la serie parecen tan planos: Son esto y nada más (Tú eres el héroe y no se te ocurra tener miedo o ser también coleccionista de maquetas). En el cómic se pueden retratar los procesos mentales, los pensamientos, es mucho más normal que se usen efectos visuales para darnos cuenta de sus sentimientos, emociones, etc. En televisión solo existen los diálogos y el rostro del actor… Por ello, para marcar ciertos sentimientos, ciertas actitudes, a veces hay que crear situaciones para que el espectador le quede claro lo que el personaje piensa o siente. Cuando fusilas el cómic estas escenas no existen y por tanto los personajes tienen un desarrollo más lento o inexistente. Se crean acciones que no tienen sentido para el espectador que no haya leído el original y hace que todo pierda entidad.

El otro gran problema de la serie es que los cómics y la televisión tienen periodicidades distintas. Es decir, un cómic se pública una vez al mes y el relato no se corta al menos que se acabe la colección o se cambie de guionista (cosa que en Walking Dead nunca ha pasado), mientras que una serie tiene temporadas más o menos cortas. En este caso muy corta (6 capítulos de 50 minutos). ¿Por qué es esto un problema? Porque la temporada, al fin y al cabo, es una unidad dramática y lo es para todas las series, ya sean procedimentales tipo C.S.I. o seriadas con The Wire o Dexter. Siempre hay algo que une a los capítulos de una temporada para convertirlo en una entidad dramática… En Walking Dead esto no pasa.

No sucede porque como he dicho el cómic no sufre estos cortes y no están marcados los puntos de acción para que esto suceda. Esto provoca que los sucesos deban estirarse o acortarse para llegar a un punto medianamente significativo donde parar la temporada y que ese punto podría haber sido cualquiera de los otros finales de capítulo (como ha sucedido en esta primera tanda de episodios). Tal vez, sea una exageración… pero, en el mundo del cine y la televisión hay una máxima: Cuenta tu historia en una frase. Esto se podría aplicar a las grandes temporadas de las grandes series y en Walking Dead no es posible.

Si has leído hasta aquí, supongo que es porque la serie te despierta cierto interés (perdona, que te tutee pero escribir de usted es taaaaaan serio) y espero no haberte desanimado a verla, porque al final del todo y con sus errores Walking Dead es un producto audiovisual de alta calidad y un relato muy divertido y entretenido… y al contrario de lo que suele suceder con las series de AMC tiene mucho ritmo, así que aburrirte no te vas a aburrir. Además, la continuidad de la serie está asegurada con una segunda temporada de 13 capítulos que actualmente se está preparando. Para terminar, tengo una duda: ¿Eres de zombies que corren o de zombies que andan?

I Love Canadá (I)


Dentro de la ficción televisiva, se suele hablar de dos grandes potencias: Estados Unidos e Inglaterra. Cuando te adentras un poquillo más en este mundillo te empiezan a hablar de España, de Alemania y de Francia… pero en ambos casos, se suelen olvidar de Canadá. Por ello, hoy quiero hacer un repaso por las producciones del país de la hoja de arce que más disfruto y así, desmentir que la máxima representante de la ficción canadiense sea Robin Scherbatsky. Por ello, publicaré tres entregas que tratarán de seis series distintas. Las elegidas para inaugurar este repaso son:

Instant Star

Cuando Hannah Montana se hizo famosa, o I-Carly recogió el testigo sólo estaban imitando a esta serie canadiense nacida en 2004. Tras el éxito de diversos concursos a lo O.T. o Factor X, CTV decidió que era  hora de dar un paso más allá en este tipo de entretenimiento y lo que aquí se hubiera convertido (y de hecho sucedió) en OT, la película… allí lo hizo en una serie teen. Es importante resaltar este componente, porque Instant Star es una serie teen que sin sus canciones sería de lo más convencional y cargada de tópicos. La música y su ambientación en el mundillo del pentagrama es lo que la hacen distinta a otra series sobre adolescentes. Aunque esto parezca una crítica, no lo es, porque lo importante, al fin y al cabo, es que es distinta.

Su protagonista, Jude Harrison (Alexz Jonshon), es una joven de 16 años cuando le llega el éxito inesperado tras ganar un concurso de jóvenes talentos. El premio: Grabar un disco y firmar un contrato con una prestigiosa discográfica. La primera temporada se inicia con la victoria de Jude en el concurso como una Rosa de España cualquiera y los cambios que esto supone en su vida, para a partir de la segunda temporada centrarse más en la carrera musical de una estrella del rock.

El rock-pop es el canalizador, muchas veces provocador y solucionador de los distintos conflictos, pero la serie no se olvida en ningún momento de la edad de los protagonistas y y trata temas como el amor, la relaciones familiares, la amistad y como no, tiene una gran tensión sexual (a veces resuelta y a veces no) como epicentro. Tommy Quincy (Tommy Q. para sus fans más enfervorecidas) es el gran amor de Jude, pero la diferencia de edad y el extraño carácter de este ex-back street boy (bueno, de un grupo del estilo) hacen de la realción algo imposible. Esto provocará que otros chicos pasen por la vida de la joven cantante, pero siempre bajo la estrecha mirada de nuestro Nick Carter particular.

Es el carácter paródico de la serie lo que la hace tan interesante. Sus personajes son tremendamente reconocibles: El ex-Backstreetboy que es incapaz de lavar la cara de su carrera musica (en este caso a pesar de tener un gran talento), una cantante pop que entre disco y disco va dando bandazos en su vida (¿Alguién dijo Britney?), la artista punkie que intenta encajar en el sistema y acaba volviéndose loca en él (se me ocurren diversos ejemplos no necesariamente punkies). Esto unido a las tramas a veces disparatadas que envuelven a la discográfica y sus trabajadores hacen que sientas ese estress, glamour y porqué no, amor a la música.

Otro gran elemento a su favor es su duración: Unos 20 minutos por episodio en temporadas de trece capítulos y su tono, que podríamos definir como una dramedia. Eso sí, una dramedia que rebosa glúcosa por cada frame, lo que no es necesariamente malo.  Sus capítulos son directos, emocionantes y con canciones originales y versiones de temas a veces conocidos y otras no tanto. Estos temas no siempre se quedan en el estilo más afrutado de la composición músical sino que exploran muchos otros estilos de música.

El desarrollo de la serie, en muchos momentos, es similar a otra más conocida: Entourage (El séquito). Jude es una gran estrella, cae en desgracia, vuelve a subir, vuelve a bajar…

En España, Instant Star ha sufrido la emisión discontiúa a través de Neox.

Being Erica

Being Erica es una serie de la CBC que se estrenó en Enero de 2009. Se trata de un drama (tirando a dramedia) que habla sobre los “viajes en el tiempo”… En seguida explicaré las comillas. Erica Strange (Un apellido al nivel de los Serrano) era una joven aspirante a escritora de ficción cuando tras un accidente tiene que ir al hospital. Allí, se encuentra con un particular médico: El Doctor Tom. Un psicólogo que le propone una particular terapia: (atentos que va la explicación a las comillas) Viajar a momentos de su pasado para solucionar sus traumas y así poder mejorar su vida a la deriva.

En esta ocasión, los guionistas basaron la serie en romper las reglas típicas, ya saben eso de:  ¡Puedes viajar al pasado pero ten cuidado no cambies nada! ¿Y para qué voy?… En Being Erica puede cambiar cada suceso y hacer lo que ella cree en este momento de su vida que debería haber hecho. Imaginate poder volver a aquella discusión con esa pareja que quisiste tanto y poder abordarla desde la experiencia que tienes ahora o evitar dormirte el día de selectividad y no perder un verano estudiando… ¿Cómo sería tu vida ahora si pudieras solucionar todas tus malas decisiones?… O casi todas, ya que el Doctor Tom le impide solucionar ciertos puntos inamovibles de su vida (por ejemplo, la muerte de su hermano) ya que esto supondría pagar un precio similar. Como véis como todo buen relato sobre viajes en el tiempo tiene las reglas bien claras desde el principio.

Otro aliciente es la mezcla de géneros… ya que esta unión entre ciencia ficción (por llamarlo de alguna forma) y el costumbrismo de la vida de Erica hace que podamos profundizar en un personaje que sin grandes aspavientos se hace tremendamente interesante. Tal vez, no sea un asesino en serie que mata malos, ni un mafioso con problemas de ansiedad o un entrenador en un pueblo obsesionado con tu deporte… y eso es lo que la hace tan mágica… Erica es una de nosotros. Ha vivido lo mismo que todos nosotros: Desengaños, amores, amistades rotas, esa vez que no reaccionaste por una milésima de segundo… Y volver a esos errores hace que te preguntes lo que tú harías en su caso.

Los capítulos, de 42 minutos cada uno, son autoconclusivos y suelen centrarse en un suceso del pasado de la protagonista… aunque todos ellos suelen estar relacionados con una trama horizontal que se extiende por los trece capítulos de la temporada. Poco a poco la serie va desvalando los secretos de la misteriosa terapia y haciendo que el interés suba cada vez más.

 

El éxito de la serie ha sido tal, que tras tres temporadas en Canadá (y en cable Estadounidense),  se ha emitido en trece países (en España a través de Paramount Comedy y TV3) y además, en Reino Unido se está trabajando en un remake, You Again,  que estaría ambientado en Glasgow y seguramente será para el canal E4 perteneciente a Channel 4 que emite la serie original.

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