Mamá, soy inmortal


Un satisfecho Nathan narra su visita a su progenitora tras ser desenterrado: “Mamá, soy inmortal”. Han pasado cinco minutos desde el inicio del primer capítulo de la segunda temporada y se han cargado de un plumazo el cliffhanger que tantas alabanzas de críticos había recibido: El chico inmortal enterrado. Hubiera sido fantástico un capítulo a lo Buried… pero no pudo ser. A pesar del decepcionante principio de temporada en el que rompen con el desarrollo de la serie hasta entonces y se ventilan las tramas en continuidad en un suspiro, Misfits ha terminado una sobresaliente segunda temporada, que francamente ha superado con creces a la primera.

Esta crítica no es baladí, en una serie de la calidad que se le presupone a esta, no se deben pasar por alto ciertas incoherencias que aunque perdonables son mejorables. La primera temporada había enamorado a todo el mundo, sobre todo por el personaje de Nathan (Robert Sheelnan) que para muchos se había convertido en el protagonista de la serie… Algo que yo nunca entendí, porque sin ser una estructura Skins, si que es una serie que según el capítulo carga a un personaje o a otro de protagonismo. De hecho, creo que la primera temporada el peso caía tanto en él como en Curtis que se había convertido en el más interesante durante la primera tanda de episodios.

En esta segunda temporada, las cosas también han cambiado en el reparto de protagonismos. Los dos primeros episodios son casi un monólogo de Nathan, en los que los creadores nos dan la oportunidad de vislumbrar lo que sería una serie protagonizada en exclusiva por este particular personaje… algo totalmente inaguantable. Y es que, Misfits gana enteros cuando el peso se reparte y entran en juego el resto de superpringados que pululan por el centro social. Porque si es cierto que, Nathan es atractivo y repulsivo a partes iguales, que tiene ese toque explosivo que le hacen ser impredecible, también lo es que es difícil implicarte e identificarte con él, porque al igual que otros desahogos cómicos (Barney Sttinson, Joey Tribbiani, etc.) en muchos momentos es poco más que una caricatura.

De huelebragas a héroe

Por ello, el gran acierto de este temporada, es darle mucho más peso a Simon que ha dejado de ser el pervertido huele bragas de la primera temporada para convertirse en el prototipo de superhéroe más clásico, aunque con ciertos toques  de interés que le hacen único. Su regreso desde el futuro para proteger a su amor, aún a sabiendas de que ello provocaría su muerte, hizo que Alisha rompiera una tensión sexual imposible de resolver con Curtis (una de esas tramas que podían haber dado mucho más) y mostrando que a veces el que más calla es el que más tiene que decir. Un tributo a nuestro nuevo héroe es la última escena del quinto capítulo en la que los cinco miran al vacío disfrazados de superhéroes y Simon ocupa el centro escoltado en primer termino por Nathan y su Julieta particular, Alisha.

La historia entre Simon y Alisha puede dar grandes momentos  a esta serie y por ello, es de esperar que durante la tercera temporada no se vuelvan a cargar las tramas en continuidad. De hecho ya ha dado chispazos de lo que puede llegar a ser: Me parece especialmente significativo el momento que su viaje al pasado cobra total sentido, al interponerse entre una bala y su amada, sabiendo que con este acto va a morir… Digo que en parte, porque la razón de realizar este viaje no ha quedado del todo claro, ya que poco ha podido cambiar el futuro en el que ella moría siendo ya su amada…  Remarco esto último porque es la parte que no cuadra y que esperemos que expliquen más adelante.

Curtis ha perdido mucho del protagonismo que tuvo durante la primera temporada, convirtiéndose en un secundario de lujo. El principal problema ha sido la rotura de su relación con Alisha que le ha dejado descuadrado y fuera de foco en muchos momentos. La buena noticia ha sido las primeras pinceladas de una nueva relación con Nikki, el nuevo personaje introducido poco a poco y sin prisas, en lo que para mí es uno de los grandes aciertos de Howard Overman. El poder de Nikki, la teleportación, adquirido al recibir un trasplante de corazón puede dar mucho juego y su relación con Curtis puede ayudar al que nuestro querido atleta recobre el brillo perdido.

La gran damnificada de estos cambios ha sido Kelly que sólo ha tenido cierto brillo en tramas episódicas y es que su poder, y  de hecho también la construcción del personaje parece cada vez menos necesario para el desarrollo de la serie. La poca química con Nathan hizo que su trama amorosa se cayera y su personaje apenas ha crecido durante estos capítulos.  De hecho, si tuviera que rescatar algo de ella sería “Yo me folle a un mono”… Sí… es triste que este personaje macarra y telépata se haya quedado en nada, pero a falta de un nuevo giro parece bastante superfluo incluso en muchos momentos está de más.

Ya conocen sus poderes…

En la primera temporada la trama horizontal se basaba en el descubrimiento de los poderes de cada uno de los personajes y en protegerse ante los problemas que habían provocado a matar a su enloquecido primer cuidador. Fue un acierto no hacer un héroes II en la  que los superpringaos huyen de la policía. Este segunda, sin embargo no tiene una línea horizontal tan marcada salvo el crecimiento de Simon y la decisión de no hacer públicos sus poderes… Ha habido casi un malo por episodio y el peso de la continuidad lo ha llevado los tramas personales… Aunque, al principio parecía que iba a ir sobre quién era el enmascarado que les ayudaba (en parte, ha sido así) la temporada ha servido para terminar con la posibilidad de un mundo en el que los héroes fueran públicos y vistieran en mayas (aunque esto no está del todo descartado) y poder centrarse más en tramas de bajo rango.

Tan de bajo rango, que el enemigo más peligroso que han tenido ha sido un lactoquinético que tal como menciona Kelly “es el poder más mierdoso” que se pudieron imaginar, salvo porque todos o casi todos desayunamos leche y tomamos algún lácteo durante el día. La grandeza de Misfits también es esa… buscar poderes distintos y/o darle giros a poderes ya conocidos (Nathan es inmortal y tiene cierta conexión con los muertos).

 

¿Qué podemos esperar?

Es difícil pronosticar. Por el momento, las buenas audiencias han provocado que E4 encargue un especial de Navidad atípico, ya que lo normal es que sea el primer capítulo de la temporada y no un epílogo. En este especial, por lo que se muestra en el trailer, veremos una historia independiente muy al estilo de los de Doctor Who (que por cierto, también vuelve con su especial navideño). En cuanto a la tercera temporada, es difícil predecir viendo la evolución de la primera temporada a la segunda… esperemos que pase lo que pase, la serie continué por los senderos de la diversión y la innovación y si puede ser que no se carguen las tramas en continuidad…



Tres capítulos que pudieron terminar con una gran serie


Spartacus: Sangre y Arena era la enésima apuesta para meterse de lleno en el olimpo de la producción televisiva de Starz… Tras varios proyectos fallidos y la decepción de producciones como Crash, la cadena anunció a bombo y platillo su intención de crear su 300 en serie. La historia elegida no era la más original: La del esclavo que puso contra las cuerdas a Roma. La historia de Espartaco. Era la enésima producción que contaba esta misma historia desde que Stanley Kubrick, Dalton Trumbo y Kirk Douglas decidieran llevarla a la gran pantalla a principios de los 60 y con tan enorme predecesora desde entonces ningún remake, secuela, precuela o barbaridad que hayan querido hacer, ha funcionado.

Esta extraña mezcla (300 + historia contada mil veces + cadena acostumbradas a los chascos) no hacía prever nada bueno de esta serie. Bueno sí, algo sí: sexo, violencia y muchos efectos especiales. Y llegó el estreno el 22 de enero de 2010. Las primeras críticas daban por ciertas las sospechas de los aficonados: sexo, violencia y 300 a lo cutre. Bueno, algunas se centraban más en: ¡Oh, dios mío! ¡Xena lo enseña todo!  (Lucy Lawless sale desnuda y esas cosas)

El primer capítulo no es gran cosa y narra de manera apresurada como un protagonista bastante idiota se enfrenta al romano equivocado. A trompicones, que es como avanza la historia, Spartaco acaba como esclavo  en un ludus romano. Un primer capítulo que podría haber sido narrado con tranquilidad y detalle, pero que suena más a vamos a quitarnos el previo de encima todo lo rápido que podamos. El segundo y el tercer episodio no son mucho mejores. Un protagonista que sigue siendo idiota, porque una cosa es ser digno y otra provocar que te maten cada frame del capítulo, se adapta con dificultad a la vida en el ludus donde se entrena.

Sin duda, lo único bueno de estos capítulos son las primeras pinceladas de algunos secundarios, la sensación de similitud entre los deportistas modernos y los gladiadores y las luchas que empiezan a volverse tremendamente divertidas sin alcanzar todavía su cénit y es en este tercer capítulo cuando cambia todo. El carácter temerario de Spartaco se ve aplacado por fín, tras un capítulo en el que nos hablan de las grandes leyendas del circo, cuando recibe una cura de humildad en la arena.

Un cambio de ritmo

 Coincidiendo con la bajada a los infiernos de Spartaco, la serie sube a los cielos. Spartaco es vencido por Crixo en la arena de una manera humillante. Es obligado a pedir piedad y pone entre la espada y la pared a su domine que a pesar de que todo el estadio pide su muerte, le concede una segunda oportunidad. Ésta empieza con Spartacus en peleas ilegales a muerte, rodeado de toda la chusma de Capua… Allí sus ansias por vivir, su estilo febril de lucha y su carácter le salvan la vida… y la serie. A partir de aquí, el timing, el ritmo de la serie se ralentiza y deja e contarnos a grandes rasgos el ascenso del héroe que tantas veces hemos visto y lo hace de otra forma. Metiéndonos de lleno en el día a día, en su sufrimiento, en su fuerza de voluntad, en sus ganas y convierte al proceso en la historia. Es sin duda, el gran hallazgo de esta primera temporada que además nos ha dejado grandes combates, escenas de sexo por dóquier y una lección magistral de planificación en el apartado de guión.

Porque si en otra cosa destaca la serie es en la sensación de que nada está improvisado. Toda acción tiene su reacción que nos lleva a una acción todavía más interesante. Incluso algunos detalles introducidos con tosquedad como es la relación entre Barca y Pietro y su desarrollo acaban convirtiéndose en pilares fundamentales de la historia y ese sentimiento de: ¿Por qué de repente me están hablando de este personaje?, se acaba transformando en una confianza total hacia su showrunner Steven S. DeKnight y su equipo.

 

¿Y ahora qué?

 Tras un final, de temporada en el que Spartaco y sus compañeros (entre ellos un cada vez más carismático Crixo) se rebelan y revientan el ludus matando incluso a Lucy Lawless (que por obra y gracia de la cadena regresará. Starz debería aprender de la política de head-off de HBO y Showtime si quiere estar a su nivel). He aquí lo que sería el inicio del segundo acto de cualquier película basada en tan adaptada historia y la parte más reconocible para el espectador. Esperemos que DeKnight y su equipo sepan jugar con ello y volver a darle una vuelta de tuerca ya sea con el timing de nuevo o como quieran.

La continuación será con una segunda temporada, que se ha visto retrasada por el cáncer sufrido por su actor protagonista, Andy Whitfield, que ha tenido la mala suerte de enfermar de cáncer y aunque la enfermedad parece bastante controlada no podrá volver a tiempo a la producción. La verdad, es que todo lo sucedido ha sido una muestra de sensibilidad de la cadena (además, de que cambiar de prota nunca gusta) y de profesionalidad del actor que a pesar, de sus esfuerzos no estará listo… esperemos que por lo menos le sirva para recuperarse.

Starz para no perder su único producto sólido (a pesar de que este año llegan Camelot, Torchwood y un par de apuestas más) ha encargado una precuela de seis capítulos que llevará el título de Spartacus: God of Sand y que narrará las peripecias de nuestros queridos secundarios del ludus antes de la llegada de Spartacus. No se sabe mucho más de esto, salvo que será una historia cerrada que espero que depare alguna que otra sorpresa.

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